Cómo el cáncer renal transforma células grasas y abre nuevas vías de tratamiento

 05-09-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
Foto: CONICET

Foto: CONICET

Un tumor no crece aislado dentro del organismo, y entender qué ocurre alrededor suyo puede revelar mecanismos decisivos para combatirlo. Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) demostraron que el cáncer renal puede modificar profundamente las células grasas cercanas.

Los cambios modifican la estructura del tejido adiposo y las sustancias que este libera alrededor del tumor. El hallazgo ayuda a explicar cómo ciertas células cancerosas consiguen adaptarse, desplazarse y desarrollarse dentro de condiciones inicialmente poco favorables.

El trabajo se concentró en el carcinoma renal de células claras, uno de los tipos más frecuentes de cáncer de riñón. Para estudiarlo, el equipo utilizó muestras de tejido adiposo de donantes sanos y de pacientes con cáncer renal.

Los experimentos se realizaron en un modelo ex vivo, diseñado para observar la interacción entre células tumorales y tejido adiposo cercano. Los resultados mostraron una comunicación bidireccional, donde las señales del tumor modifican células vecinas y esas respuestas pueden beneficiar posteriormente al cáncer.

Cómo el tumor modifica las células grasas

El tejido adiposo cumple funciones mucho más amplias que almacenar energía en forma de grasa para el organismo. También libera factores solubles, participa en procesos inmunorreguladores y puede influir sobre células ubicadas en otros tejidos.

Cuando el tumor renal emite determinadas señales, esas funciones pueden alterarse y cambiar el comportamiento del tejido que lo rodea. Según Virginia Pistone Creydt, investigadora del CONICET, los tumores pueden reprogramar su metabolismo para aprovechar diferentes fuentes de energía disponibles.

Esa adaptación permite que las células malignas sobrevivan y continúen desarrollándose incluso cuando encuentran condiciones biológicas inicialmente desfavorables. Al mismo tiempo, las células grasas cercanas responden a esas alteraciones modificando su morfología y el perfil de sustancias que secretan.

Los investigadores observaron que esos cambios aumentan la capacidad migratoria de las células tumorales, un proceso vinculado con su posible diseminación. Pistone Creydt explicó: "Hemos observado que el tejido adiposo adyacente a los tumores renales sufre cambios en su estructura y en el tipo de factores solubles que libera al medio."

Por qué el descubrimiento puede ser importante

Comprender esta comunicación abre una nueva forma de estudiar el cáncer renal más allá de las alteraciones internas de las células tumorales. El microentorno también puede intervenir activamente en la progresión, ofreciendo posibles puntos de intervención para complementar los tratamientos oncológicos actuales.

Interrumpir señales específicas entre tumor y tejido adiposo podría convertirse, después de nuevas investigaciones, en una estrategia terapéutica dirigida. Los factores liberados por las células grasas también podrían aportar información útil para detectar cambios asociados con la enfermedad.

El equipo plantea que algunos podrían analizarse mediante biopsias líquidas utilizando muestras accesibles, como sangre u orina, para diagnóstico o monitoreo. Esa posibilidad todavía requiere estudios adicionales antes de convertirse en una herramienta clínica disponible para pacientes con cáncer renal.


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