
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
El atraso en créditos otorgados por billeteras virtuales alcanzó uno de sus niveles más altos registrados en Argentina y expuso el deterioro financiero de numerosos hogares. Casi 2,9 millones de personas mantienen pagos pendientes con entidades no bancarias, una cifra superior al 50% de quienes obtuvieron financiamiento exclusivamente mediante estos canales.
Más usuarios recurren a billeteras virtuales para financiarse, mientras crecen los incumplimientos en esos préstamos. Muchas personas recurrieron a estas plataformas después de encontrar mayores restricciones en los bancos, aunque el financiamiento no bancario suele aplicar tasas más elevadas.
El mayor aumento de la morosidad ocurre fuera de los bancos
Los datos de la consultora Equilibra muestran que la cantidad total de personas con deudas atrasadas pasó de 2,4 millones a 5,8 millones durante los últimos 24 meses. Gran parte de ese incremento responde al aumento de los incumplimientos entre quienes utilizaron exclusivamente billeteras virtuales y otras entidades financieras no bancarias.
En contraste, el nivel de mora entre los clientes que solo mantienen créditos bancarios ronda el 20%, muy por debajo del registrado en el segmento no bancario. Alrededor de 1,3 millones de personas presentan atrasos tanto en bancos como en plataformas digitales, una señal de mayor endeudamiento dentro del sistema financiero.
Los indicadores también muestran una mayor vulnerabilidad entre los jóvenes. El acceso al crédito formal continúa siendo reducido para este grupo, por lo cual una parte importante del financiamiento proviene de billeteras virtuales y otras compañías financieras digitales.
El incumplimiento también aumenta entre los jóvenes, donde cuatro de cada diez registran deudas con atraso. La proporción alcanza el 50% entre quienes se financiaron únicamente mediante entidades no bancarias.
La situación también se refleja en la calidad de la cartera crediticia. Las billeteras virtuales concentran el 66,5% de los préstamos clasificados como irrecuperables, mientras mantienen más de una cuarta parte de los créditos con alto riesgo de insolvencia.
Qué consecuencias tiene para la economía argentina
El aumento de la morosidad genera un efecto directo sobre la disponibilidad de crédito. Cuando crecen los incumplimientos, las entidades elevan los controles, reducen los montos disponibles o aplican tasas mayores para compensar el riesgo.
Dicho proceso limita el consumo de los hogares, especialmente cuando una parte importante de las compras cotidianas depende del financiamiento. También afecta a pequeños comercios y trabajadores independientes que utilizan billeteras virtuales como fuente habitual de liquidez.
La reducción del crédito disponible puede postergar compras de bienes durables, inversiones pequeñas y gastos familiares. Esa contracción repercute sobre la actividad comercial y reduce la circulación de dinero en sectores dependientes del consumo interno.
Una deuda impaga puede dificultar la recuperación del historial financiero de quienes registran atrasos. Quienes permanecen en mora enfrentan mayores obstáculos para obtener nuevos préstamos, tarjetas de crédito u otros instrumentos dentro del mercado formal.
Aunque el sistema bancario conserva niveles de morosidad inferiores a los observados en las entidades no bancarias, los atrasos digitales representan un riesgo creciente para consumidores y prestamistas. La pérdida de poder adquisitivo, las tasas elevadas y las restricciones bancarias explican el avance de una deuda que ya afecta a millones de personas.
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