Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La creación de desnudos falsos mediante inteligencia artificial volvió a exponer cómo una imagen cotidiana puede convertirse en material sexual sin consentimiento. La detención de un estudiante universitario mostró el riesgo de combinar redes sociales, edición automatizada y difusión en sitios para adultos.
El caso ocurrió en la provincia argentina de Salta, dentro del ámbito de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta. La investigación comenzó tras una denuncia presentada por la decana de esa facultad junto a once mujeres damnificadas.
Durante ese periodo, jóvenes de 18 a 23 años detectaron imágenes manipuladas a partir de sus fotos personales. Fotografías publicadas en Instagram, Facebook y WhatsApp fueron alteradas para simular desnudez y luego difundidas en un sitio sexual.
La fiscal Verónica Simesen de Bielke precisó: "Las fotos originales son reales y las que están subidas en esta plataforma son exactamente iguales, nada más que están sin ropa". La fiscal Verónica señaló que el material fue publicado bajo una dirección web específica, conocida como URL.
El análisis técnico identificó al presunto responsable como alumno de la misma facultad, mientras el sitio acumulaba al menos 43 imágenes. Durante un allanamiento, la Dirección de Ciberseguridad secuestró celulares, computadoras y dispositivos de almacenamiento para su revisión pericial.
La difusión de imágenes falsas también modificó la vida diaria de las denunciantes, según describió la fiscal en diálogo con Infobae. Simesen de Bielke afirmó: "Están con ataques de pánico y de ansiedad, sumaron terapia con psicólogos y acompañamiento". También agregó: "Varias de ellas cerraron sus redes, restringieron contactos y modificaron rutinas, incluso asistiendo acompañadas a la facultad".
Bajo la Ley Olimpia 27.736, la investigación encuadra la violencia digital como una forma de violencia de género. La normativa contempla la difusión no consentida de material íntimo real o manipulado, además del acoso y la exposición digital.
Las penas previstas van de uno a tres años de prisión, con agravantes que pueden elevarlas hasta seis años. La fiscalía imputó al acusado por lesiones graves agravadas por mediar violencia de género reiterada, vinculadas con imágenes íntimas falsas.
El detenido quedó bajo medidas cautelares, incluida la prohibición de acercamiento a la universidad y de contacto con las víctimas. Las denunciantes también cuentan con resguardo de identidad, mientras continúa el análisis de la traza digital del caso.
Los dispositivos secuestrados serán peritados para determinar cuándo se cargaron las imágenes y si existen nuevas personas afectadas. El caso deja bajo investigación penal una conducta que convierte fotografías personales en material sexual falso y amplía los riesgos de exposición digital.