Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Senado Argentina
Una frase pronunciada en el recinto del Congreso bastó para escalar una de las internas más visibles del poder político argentino. Durante la apertura del 144° período de sesiones ordinarias, el presidente Javier Milei volvió a apuntar contra su vicepresidenta, Victoria Villarruel, reactivando una disputa que lleva meses sin resolverse y en esta ocasión, quedó expuesta ante legisladores, cámaras de televisión y la opinión pública internacional.
En su discurso, Milei denunció "un ataque contra su gobierno" impulsado por sectores opositores, empresarios y medios. Sin embargo, una afirmación en particular generó repercusión inmediata: "Lo hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia". Aunque el mandatario no mencionó directamente a su vicepresidenta, el gesto de inclinar la cabeza hacia atrás —en dirección a donde ella se encontraba sentada— fue interpretado como una señal inequívoca.
La relación entre el presidente y su vicepresidenta muestra señales claras de distanciamiento político. La transmisión oficial omitió cualquier gesto de saludo entre ellos al inicio del acto. Además, durante gran parte de la exposición presidencial, Villarruel permaneció fuera de plano, con una expresión rígida y ocupada en su teléfono móvil.
Esta no es la primera señal pública de conflicto entre Milei y Villarruel. Desde que asumieron el gobierno en diciembre de 2023, ambos protagonizaron diferencias sobre la conducción del Senado, el tratamiento de proyectos legislativos y la política exterior. Días antes de la apertura de sesiones, la vicepresidenta publicó un mensaje en redes sociales que contrastaba con la postura oficial sobre un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, siendo interpretado como una toma de distancia ideológica.
A nivel gestual, también se observaron fricciones. En su ingreso al Congreso, Villarruel acompañó al mandatario como indica el protocolo, pero el saludo entre ambos fue frío. Por el contrario, Milei abrazó con calidez al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Durante el discurso, el presidente también cuestionó a gobernadores y senadores que, según sus palabras, "son de ustedes, golpistas" y vinculó los hechos recientes con intentos de desestabilización similares a los de 2001. La alusión a "propios y ajenos" dentro del mismo fragmento reforzó la percepción de una acusación interna que incluía a su compañera de fórmula.
La vicepresidenta, por su parte, no respondió públicamente a las declaraciones del presidente, pero las imágenes y omisiones compartidas durante la cadena nacional dejaron clara la frialdad del vínculo. El oficialismo evitó dar explicaciones formales sobre la ausencia de gestos entre ambos, mientras distintos sectores políticos y mediáticos señalaron que la disputa interna ya trasciende lo institucional.
Desde el inicio de su mandato, Milei y Villarruel mantuvieron una convivencia forzada, con momentos de acercamiento protocolar seguidos de episodios de tensión creciente. Este nuevo episodio, transmitido en vivo y con alta visibilidad internacional, profundiza una pelea que podría tener consecuencias en la configuración del poder hacia las elecciones presidenciales de 2027.