Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Desde diciembre de 2023, el gobierno argentino atravesó una dinámica inédita de recambios. Con 116 funcionarios de primera línea que abandonaron sus cargos, la gestión presidencial se consolidó como una de las más inestables en la región en términos de permanencia en el gabinete. Este proceso de reemplazos constantes, equivalente a una salida por semana, impactó ministerios, secretarías, subsecretarías y organismos descentralizados.
En los primeros meses del mandato, la estructura inicial de nueve ministerios no se mantuvo firme. La salida de Guillermo Ferraro, ministro de Infraestructura, a los 78 días de asumir, marcó el inicio del proceso de reconfiguración. Tras su alejamiento, el gobierno disolvió la cartera y transfirió sus competencias al Ministerio de Economía, bajo el mando de Luis Caputo.
La Jefatura de Gabinete fue otra de las áreas con alta rotación. Nicolás Posse dejó su cargo tras 169 días en funciones, siendo reemplazado por Guillermo Francos, entonces ministro del Interior. Esta decisión llevó a la eliminación temporal de la cartera del Interior, cuyas funciones pasaron a una vicejefatura dentro de la estructura de Jefatura de Gabinete.
Esta reorganización continuó con nuevas salidas y designaciones. El Ministerio de Salud cambió de titular con la salida de Mario Russo, sustituido por Mario Lugones, en medio de tensiones internas. En la Cancillería, Diana Mondino fue reemplazada por Gerardo Werthein luego de una votación polémica en Naciones Unidas. Sin embargo, Werthein también dejó el cargo a fines de 2025, dando paso a Pablo Quirno.
Durante el segundo año de gestión, 56 nuevos funcionarios abandonaron sus puestos. Las razones incluyeron reestructuraciones internas, desacuerdos políticos y fusiones de áreas. Uno de los movimientos destacados fue la creación del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger. Este ministerio absorbió competencias para avanzar en la agenda de reformas impulsada desde la Presidencia.
La restitución del Ministerio del Interior, ahora bajo la conducción de Diego Santilli, representó un intento del gobierno por fortalecer la relación con los gobiernos provinciales. En paralelo, se produjeron las salidas de Patricia Bullrich y Luis Petri, quienes dejaron Seguridad y Defensa para asumir sus bancas legislativas. Sus reemplazos fueron Alejandra Monteoliva y Carlos Presti, respectivamente.
En el tercer año de gestión, el gabinete volvió a modificarse con la salida de Mariano Cúneo Libarona del Ministerio de Justicia. Su lugar fue ocupado por Juan Bautista Mahiques. El movimiento incluyó también el reemplazo del viceministro Sebastián Amerio, como parte de una reorganización en la cartera.
Hasta la fecha, solo tres ministros del gabinete original continúan en sus cargos: Luis Caputo en Economía, Sandra Pettovello en Capital Humano y Federico Sturzenegger en Desregulación. Esta permanencia contrasta con la lógica general de una gestión marcada por la alta movilidad de sus cuadros técnicos y políticos.
Los 116 cambios registrados reflejan un modelo de administración donde los ajustes no solo son frecuentes, sino también estructurales. Con un promedio de una salida cada siete días, el gabinete argentino mantiene una configuración dinámica, sujeta a decisiones centralizadas en el núcleo de poder del Ejecutivo.