Cuba enfrenta su mayor aislamiento en décadas mientras gobiernos extranjeros preparan salidas y alertan sobre un escenario de crisis sin precedentes
Al menos una decena de embajadas de América Latina y Europa comenzaron a evacuar personal diplomático y revisar protocolos de emergencia en Cuba, tras las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que la isla está "a punto de caer". La medida responde al temor creciente de una intervención militar y al colapso del suministro energético en el país caribeño.
La decisión fue confirmada a la agencia EFE por fuentes diplomáticas que solicitaron anonimato. Las delegaciones iniciaron contactos con ciudadanos residentes en Cuba para actualizar listados de emergencia y activar planes de salida. Varias embajadas también comenzaron a abastecerse con víveres, agua potable y combustibles ante posibles interrupciones prolongadas de servicios básicos.
Esta situación se agravó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero de 2026. Este hecho generó un reordenamiento geopolítico inmediato en la región. Desde entonces, la administración de Trump intensificó la presión sobre La Habana. En Iowa, el mandatario declaró: "Cuba está a punto de caer", y agregó que la isla "ya no tiene petróleo ni apoyo estratégico".
Diversas empresas internacionales replicaron la misma estrategia de repliegue. Unilever evacuó a las familias de sus empleados extranjeros en Cuba. Dos fuentes cercanas a la compañía confirmaron la decisión y señalaron que responde al deterioro del contexto político, económico y logístico en el país.
Una diplomática latinoamericana declaró a EFE: "Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios". El temor principal en sedes diplomáticas y empresas es la posibilidad de un corte total del suministro energético y una escalada militar no anticipada.
Según datos de la consultora Kpler citados por Financial Times, Cuba solo dispone de reservas de petróleo para entre 15 y 20 días. En enero, el país recibió un único cargamento de 84.900 barriles desde México, lo que representa poco más de 3.000 barriles diarios, frente al promedio de 37.000 registrado en 2025. El último envío desde Venezuela fue en noviembre.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, confirmó el 27 de enero la suspensión de los despachos de crudo a Cuba. Indicó que fue una "decisión soberana" del Estado mexicano y de Petróleos Mexicanos (Pemex), aunque remarcó que su gobierno continuará brindando ayuda humanitaria.
Paralelamente, Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que vendan o suministren petróleo al régimen cubano. En el comunicado, la Casa Blanca indicó que esta medida responde a una "emergencia nacional" y busca "proteger la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos". También se acusó a Cuba de "apoyar actores hostiles, terrorismo e inestabilidad regional".
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, respondió a través de redes sociales: "La crudeza de estos tiempos y la brutalidad de las amenazas contra Cuba no nos detendrán".
A medida que crece la presión internacional, gobiernos de América Latina y Europa coinciden en que el escenario en Cuba representa una de las mayores crisis diplomáticas y energéticas en décadas. Frente a la amenaza de aislamiento total, los repliegues ordenados buscan evitar consecuencias humanitarias mayores, en una isla sumida en apagones, escasez y sin respaldo externo inmediato.