De boliches pequeños a River: Bad Bunny vuelve donde todo empezó

Tras empezar en clubs, Bad Bunny vuelve a Argentina y mueve multitudes en River y la economía local

Miles de personas viajan a la capital argentina para ver a Bad Bunny y disparan el gasto en hoteles, transporte, gastronomía y entretenimiento

Bad Bunny regresó a Buenos Aires en el punto más alto de su carrera, con tres estadios River Plate completamente agotados y más de 250 mil personas convocadas. La primera presentación fue el viernes 13 de febrero, y las siguientes tendrán lugar el sábado 14 y el domingo 15. El contraste es contundente: en 2017, el artista puertorriqueño ofrecía sus primeros shows en boliches del conurbano bonaerense ante públicos reducidos; hoy, encabeza uno de los eventos más convocantes y económicamente relevantes del verano argentino.

El artista conocido como Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, mantiene con Argentina una relación particular. Fue uno de los primeros países donde se presentó fuera de Puerto Rico, con shows en discotecas locales como Pinar de Rocha y otros espacios del circuito nocturno. En menos de una década, ese vínculo se transformó en una conexión sostenida que combina fidelidad del público, impacto cultural e impulso económico.

Las tres fechas en River forman parte de la gira internacional DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour, que incluye más de 50 ciudades y viene de encabezar rankings de recaudación. En Argentina, las entradas se agotaron en pocas horas, con valores que oscilaron entre $120.000 y $420.000. A eso se suman gastos adicionales en transporte, alojamiento y gastronomía los cuales incrementaron el movimiento económico en torno a los recitales.

Durante el fin de semana, la ocupación hotelera en barrios cercanos al estadio alcanzó picos del 80%. Además, diversos locales gastronómicos en Núñez y Belgrano informaron aumentos de hasta 60% en sus ventas. Servicios de movilidad, venta de merchandising y logística también reportaron una demanda inusual, lo que confirma el efecto multiplicador del evento en sectores diversos de la economía porteña.

Más allá del fenómeno artístico, el esfuerzo económico del público es un dato relevante. Según un informe privado de junio de 2025, cuatro de cada diez personas en Argentina reconocieron haberse endeudado para asistir a un espectáculo en vivo. Un 22% incluso afirmó haber resignado pagos fijos para comprar una entrada.

Este regreso de Bad Bunny ocurre días después de dos hitos internacionales: su participación como figura central en el show de medio tiempo del Super Bowl LX, visto por más de 120 millones de personas, y su premio Grammy al Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS, el primero en español en alcanzar esa categoría. Ambas instancias consolidaron su posición en el centro del entretenimiento global.

La escena actual en River Plate cierra un ciclo simbólico. El mismo artista que hace nueve años cantaba en boliches argentinos, hoy convoca multitudes con una puesta técnica de escala internacional. El fenómeno Bad Bunny ya no se mide solo en reproducciones digitales: también se traduce en consumo, turismo y un lazo duradero con el público argentino.