A cuatro años de la invasión rusa, Ucrania enfrenta un conflicto sin fin que ha dejado miles de muertos, millones de desplazados y una Europa reconfigurada
El 24 de febrero de 2022, cuando el mundo apenas salía de la pandemia de Covid-19, Rusia lanzó una sorpresiva invasión militar a gran escala sobre Ucrania. Lo que el presidente ruso Vladímir Putin describió como una "operación especial" se convirtió en la mayor confrontación bélica en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Cuatro años después, el conflicto persiste sin un desenlace claro, dejando un saldo devastador en términos humanos, territoriales y geopolíticos.
La resistencia ucraniana impidió la rápida toma de Kiev, pronosticada por el Kremlin, y logró recuperar varias zonas ocupadas. Con apoyo militar de Occidente y una movilización interna sin precedentes, Ucrania consolidó una defensa que ha frenado el avance ruso, aunque sin poder revertir la ocupación de amplios territorios. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) reportó que Rusia sumó 4.700 kilómetros cuadrados a su control en 2025, lo que representa un 19% del territorio ucraniano bajo ocupación parcial o total.
Ucrania, a pesar de su capacidad para ralentizar el avance enemigo, no ha logrado expulsar al Ejército ruso. Este, en tanto, concentra sus esfuerzos en una guerra de números y desgaste.
[img1]
El campo de batalla ha sido escenario de combates prolongados y sangrientos. La defensa de Kiev, el sitio de Mariúpol, el enfrentamiento en Bajmut y las batallas en Severodonetsk y Jersón marcaron hitos en la resistencia ucraniana. Ucrania también ha lanzado ataques en territorio ruso, como la incursión en Kursk en agosto de 2024, aunque sin impacto estratégico relevante.
En los últimos meses, la infraestructura civil ha sido blanco sistemático de los ataques rusos. El pasado enero, la Misión de Observación de Derechos Humanos de la ONU (HRMMU) reportó que el Ejército ruso lanzó múltiples ofensivas contra centrales eléctricas, dejando sin electricidad ni calefacción a zonas enteras de Ucrania en medio de temperaturas que alcanzaron los -20 °C. "La magnitud y la persistencia de estos ataques ponen de manifiesto un grave desprecio por la vida y el bienestar de la población civil", afirmó Danielle Bell, directora de la HRMMU.
[img2]
A esto se suma el uso de drones FPV —vehículos aéreos no tripulados operados en tiempo real— para atacar directamente a civiles. El ISW sostiene que "el Ejército ruso está utilizando drones FPV para convertir el daño a civiles en armamento como herramienta de guerra intencional". La estrategia busca vaciar áreas pobladas para facilitar el avance militar. El resultado: hospitales paralizados, hogares sin calefacción y desplazamientos forzados.
En 2025, la ONU contabilizó 2.514 muertes de civiles y más de 12.000 heridos, un aumento del 31% respecto al año anterior. Desde el inicio de la invasión, se contabilizan más de 15.000 civiles muertos y más de 41.000 heridos. "Infundir temor no es un efecto secundario de los ataques con drones rusos, sino su intención precisa", enfatizó el ISW.
[img3]
Paralelamente, Europa ha sido obligada a redefinir sus prioridades. La dependencia energética del gas ruso cayó dos tercios desde 2022, siendo reemplazada en gran parte por gas natural licuado proveniente de Estados Unidos. Esta transición ha sido costosa para los ciudadanos europeos, con picos de inflación del 11.5% en octubre de 2022. Además, el gasto militar creció cerca de un 80%, y al menos diez países reinstauraron el servicio militar obligatorio en 2026.
Sin lugar a dudas, Europa ha sido uno de los más afectados. El continente tuvo que salir de su zona de confort para prepararse ante una potencial guerra entre Rusia y el continente. La seguridad energética, la política de defensa y la autonomía estratégica se volvieron ejes centrales del debate en el Viejo Continente.
En el plano migratorio, el conflicto ha provocado el mayor éxodo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Según ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cerca de siete millones de personas abandonaron Ucrania, y otros 3,7 millones son desplazados internos.
[img4]
La presión sobre los servicios sociales en las regiones occidentales de Ucrania y los países receptores ha sido intensa. La abogada ucraniana Liliya Mykolayiv advirtió que "la protección temporal que ofrece la Unión Europea es eficiente, pero no permanente, y genera incertidumbre para los refugiados".
Mientras tanto, Ucrania no ve un buen futuro, al menos en el corto plazo. Una relación ambigua con el presidente Donald Trump junto a una serie de negociaciones de paz que permanecen estancadas hacen que este conflicto continúe cuesta arriba.
Entre los principalles obstáculos se encuentra la exigencia de Rusia sobre la retirada ucraniana de partes de Donbás y el reconocimiento de Crimea como territorio ruso. Ucrania, en cambio, insiste en recuperar sus territorios, conservar sus fronteras originales y obtener garantías de seguridad frente a futuras agresiones.
La incompatibilidad de los intereses entre ambas naciones no ha permitido percibir ningún avance en la resolución del conflicto. Sin un consenso mínimo, el conflicto continúa moldeando la vida diaria de millones de personas.