Relación entre Cuba y China cobra mayor relevancia durante la crisis eléctrica, mientras Estados Unidos endurece medidas contra vínculos militares cubanos
China volvió a ocupar un espacio clave para Cuba al aportar equipamiento energético durante una etapa marcada por apagones prolongados y dificultades para sostener el suministro eléctrico. El respaldo también expone una relación bilateral que combina cooperación económica, asistencia técnica y coincidencias diplomáticas frente a la presión ejercida por Estados Unidos.
La entrega comprende 5.000 sistemas fotovoltaicos destinados a zonas rurales, centros de salud, guarderías, casas para menores sin amparo familiar y sucursales bancarias. En agosto de 2026, autoridades cubanas informaron que los equipos llegarán a los 169 municipios y tendrán mayor capacidad que los enviados anteriormente.
Estos sistemas alcanzan una potencia de 3,6 kilovatios hora y elevan su almacenamiento hasta 14,3 kilovatios hora, según autoridades cubanas. Beijing ya había enviado otros 5.000 equipos durante 2025, destinados inicialmente a comunidades afectadas por problemas de suministro y eventos meteorológicos.
Tras recibir los equipos, Cuba agradeció públicamente el respaldo y lo relacionó con sus esfuerzos para modificar la composición de su generación eléctrica. Miguel Díaz-Canel declaró: "Agradecemos profundamente este gesto del pueblo y Gobierno chino, que se suma a los esfuerzos que está haciendo Cuba para cambiar su matriz energética, en medio del bloqueo genocida".
Beijing sostiene con La Habana una relación política y económica desarrollada durante décadas, actualmente extendida hacia energía, comercio, tecnología y cooperación institucional. Desde China, la entrega fue presentada como una medida práctica para atender necesidades cubanas mientras el sistema eléctrico enfrenta problemas de generación y almacenamiento.
El embajador chino Hua Xin describió los equipos como "un regalo del pueblo chino para ayudar de forma práctica a mejorar el bienestar de la población cubana". Óscar Pérez-Oliva, viceprimer ministro cubano, afirmó que "El permanente apoyo" de China tiene un "especial significado en el muy complejo escenario que vive el país".
Dicha cooperación adquiere mayor peso debido a las limitaciones energéticas de Cuba, donde sucesivos apagones interrumpieron servicios básicos y actividades económicas.
China también defendió públicamente sus relaciones con Cuba frente a cuestionamientos procedentes de Washington sobre cooperación militar y vínculos estratégicos. La Cancillería china calificó esa cooperación como abierta y legítima, además de pedir a Estados Unidos retirar las sanciones y medidas de bloqueo contra Cuba.
Estados Unidos amplió simultáneamente sus medidas contra entidades y funcionarios cubanos relacionados con importaciones militares y cooperación con China y Rusia. El Departamento de Estado designó cinco entidades y ocho funcionarios cubanos bajo una orden ejecutiva firmada por Donald Trump durante 2026.
Dentro de los señalados aparecen empresas estatales vinculadas con importaciones técnicas, mantenimiento militar y adquisición de equipamiento procedente de China y Rusia. Washington también incluyó a funcionarios del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y agregados militares cubanos destinados en Beijing y Moscú.
Las medidas bloquean propiedades e intereses bajo jurisdicción estadounidense y restringen transacciones de ciudadanos y empresas de Estados Unidos con los sancionados. El Departamento de Estado advirtió además sobre posibles consecuencias para instituciones extranjeras que realicen determinadas operaciones con personas o entidades incluidas en esas designaciones.