Ciudad de México,
Francisco Vicario
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
La salud mental en la población trabajadora de Colombia registra un deterioro sostenido, con aumento en casos de depresión, intentos de suicidio y pérdidas económicas que afectan la productividad nacional. Este escenario se presenta en un contexto donde los riesgos psicosociales laborales intensifican la presión sobre empleados en edad productiva.
Un aumento de diagnósticos y atención médica se evidenció en la década reciente, según datos del Consejo Colombiano de Seguridad. En 2024, más de 83 mil personas entre 15 y 64 años recibieron atención por episodios depresivos, cifra que duplica los registros de hace diez años. Las mujeres representaron el 70 % de los casos, mientras los jóvenes entre 15 y 19 años concentraron el 16,7 % de las atenciones.
Colombia enfrenta además brechas en cobertura de atención, ya que solo el 49,2 % de quienes requirieron servicios en salud mental accedieron a ellos en 2024. Esta limitación refleja dificultades en continuidad de tratamientos y acceso oportuno a servicios especializados.
En el ámbito laboral, los riesgos psicosociales han incrementado su impacto. Durante 2024, se reportaron 6.569 personas atendidas por problemas relacionados con el empleo, lo que representa un aumento del 38,2 % frente a 2023 y casi tres veces más que hace una década. Factores como jornadas extensas, inseguridad laboral y acoso inciden en este comportamiento.
Las condiciones laborales influyen directamente en la aparición de trastornos mentales. Adriana Solano Luque, presidenta ejecutiva del Consejo Colombiano de Seguridad, indicó en un comunicado con acceso para NotiPress: "Factores como el desempleo o las amenaza de este, condiciones laborales inadecuadas como la informalidad, la precarización, los horarios extensos, las relaciones laborales, el acoso y la elevada carga física y/o mental para realizar una labor, entre otros, estarían detonando trastornos potencialmente psíquicos o psicosociales en la población en edad productiva".
Así, el panorama del suicidio muestra una de las tendencias más críticas. En 2024 se registraron 30.818 intentos en población en edad productiva, cifra que representa un aumento de 18 veces frente a los 1.704 casos reportados hace diez años. La mayor incidencia se concentra en jóvenes entre 15 y 19 años, quienes representan el 30,9 % de los eventos.
Por su parte, el impacto económico también refleja la magnitud del problema. Las muertes asociadas a trastornos mentales han generado pérdidas superiores a 4.464 millones de dólares en productividad en la década reciente. Además, el costo total relacionado con estas problemáticas alcanzó los 13.800 millones de dólares en 2024, equivalente al 3,3 % del Producto Interno Bruto nacional.
En otro orden de cosas, la Organización Internacional del Trabajo reporta que más de 840.000 personas mueren cada año en el mundo por enfermedades vinculadas a factores psicosociales laborales. Estos riesgos generan la pérdida de cerca de 45 millones de años de vida ajustados por discapacidad, lo que representa una reducción del 1,37 % del PIB global.
Ante esto, el Consejo Colombiano de Seguridad llamó a fortalecer estrategias empresariales orientadas a la prevención y atención de la salud mental. Esto, con énfasis en un tipo de liderazgo empático, protocolos de intervención y reducción del estigma en entornos laborales.