Ciudad de México,
Patricia Manero
Crédito foto: Patricia Manero (NotiPress)
El costo de la canasta básica en México aumentó 8.3% anual en abril de 2026, un incremento que superó casi al doble la inflación general del país, que se ubicó en 4.4%, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Con esta actualización, una persona que vive en una zona urbana necesitó al menos 2,598.99 pesos al mes para adquirir únicamente los alimentos indispensables. En el ámbito rural, el monto fue de 1,966.06 pesos mensuales.
Cuando se suman bienes y servicios no alimentarios, como transporte, educación y cuidados personales, la Línea de Pobreza por Ingresos alcanzó 4,954.23 pesos mensuales en zonas urbanas y 3,572.47 pesos en áreas rurales. El boletín del INEGI señala que el principal factor detrás del encarecimiento fue el jitomate, cuyo precio aumentó 121.1% a tasa anual.
En las zonas rurales, este producto explicó 45.4% del incremento en la canasta alimentaria, mientras que en las urbanas su incidencia fue de 32.4%. También influyeron los alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, con un alza anual de 6.8%, así como la papa, que subió 49.3%, y el chile, con un aumento de 59.8%.
En términos mensuales, la canasta alimentaria aumentó 1.3% en el ámbito rural y 1.1% en el urbano. El INEGI detalló que jitomate, chile y papa fueron los productos con mayor incidencia en esta variación.
En cuanto a la Línea de Pobreza por Ingresos, que incorpora tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria, el incremento anual fue de 6.3% en zonas rurales y 5.7% en urbanas. En ambos casos, el componente alimentario explicó la mayor parte del aumento: 72% en el ámbito rural y 74% en el urbano. Entre los rubros no alimentarios con mayor incidencia destacaron transporte público, cuidados personales y educación, cultura y recreación.
El organismo recordó que estas líneas de pobreza son un referente monetario para determinar si los ingresos de la población permiten adquirir los bienes y servicios esenciales para el bienestar. La metodología se basa en el Índice Nacional de Precios al Consumidor y en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Desde julio de 2025, el INEGI asumió la actualización mensual de este indicador con los mismos criterios metodológicos que utilizaba el Coneval.
En abril de 2026, el encarecimiento de alimentos como jitomate, papa y chile volvió a presionar el costo de la canasta básica y elevó el umbral de ingresos necesarios para cubrir las necesidades esenciales de la población mexicana.