Crece discusión por vigencia de Curva de Philips que relaciona desempleo e inflación

 12-04-2021
Emiliano Fuentes
   

 

Crédito foto: Gerd Altmann en Pixabay

Crédito foto: Gerd Altmann en Pixabay

 

Ante enorme despliegue de recursos puestos en marcha por diversos países para enfrentar crisis económica y la contención de la inflación, se puso en entredicho la relación entre desempleo e inflación. Esta relación es expresada por la Curva de Phillips donde se plantea una disyuntiva ineludible donde para reducir la inflación en la economía es necesario aceptar un mayor nivel de desempleo.

En este contexto, especialistas habían advertido sobre un proceso inflacionario debido al masivo aumento de la oferta monetaria. Esto por la aprobación de un gasto de 2.2 mil millones de dólares por la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (CARES). No obstante, al no suceder este incremento general de precios, se puso en duda la relación entre desempleo e inflación, expresada en la Curva de Phillips.

Dentro de los principales críticos de la vigencia de la Curva de Phillips destacan algunos neokeynesianos como Lawrance H Summers, de la Universidad de Harvard. La crítica destaca por ser contrastante con la teoría de la Curva de Phillips de 1960 presentada por Paul Samuelson y Robert Solow. Lo expuesto por este par de economistas ofreció algunas predicciones empíricas con éxito durante la primera década y se convirtió desde entonces en una regla general.

La Curva de Phillips se puso a prueba con datos de Gran Bretaña de finales del siglo XIX y de Estados Unidos en la posguerra. Es bajo este periodo donde se ayudó a probar la relación inversa entre desempleo e inflación al expandir la base monetaria. Contrario a lo anterior, Summers objeta que los diversos paquetes de rescate y apoyos federales de la actualidad para ayudar a la crisis por coronavirus no han desembocado en un aumento inflacionario. Vale recalcar que el programa de rescate llegó al 6% del PIB en Estados Unidos y la totalidad del gasto federal llegó al 13% PIB, cifras altas para los últimos años.

Valiéndose de los supuestos de la Curva de Phillips, esta serie de estímulos en la economía podría traducirse en inflaciones de 0.6% hasta 3%. Por el lado contrario, la curva ha desafiado la teoría dominante y se ha reinterpretado como una correspondencia negativa en el corto plazo e inestable en el largo plazo donde los niveles de cambios de precios varían de manera independiente a los niveles de empleo.

Tras diversas adaptaciones se han incrementado la relación con diversas determinantes del aumento de precios, añadiendo factores como la inflación pasada, variaciones en el tipo de cambio y la brecha en el producto mundial. Así ante gran cantidad de recursos destinados a combatir la crisis por coronavirus, la curva de Phillips y su relación entre inflación y desempleo se puso en el centro del debate.

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