Ciudad de México,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Las remesas cripto y el uso de stablecoins como infraestructura de pago colocaron la regulación blockchain en el centro del debate del sector financiero digital en México. México Blockchain Week concentró esa discusión con una agenda enfocada en pagos transfronterizos, inteligencia artificial aplicada a servicios financieros y cumplimiento normativo, en un contexto de adopción sostenida de activos digitales.
El encuentro se celebró el 28 de marzo en el Hilton Mexico City Reforma, en Ciudad de México, y reunió a más de 1,500 asistentes y 50 ponentes internacionales. De acuerdo con organizadores, se trató de la primera gran cita nacional enfocada en monedas estables, remesas digitales, regulación e IA financiera, con cambio de enfoque frente a otros encuentros previos.
Dicho foro coincidió con un crecimiento relevante del flujo de remesas en el país. Según los datos presentados durante el evento con base en Banco de México, el país recibió 61,791 millones de dólares en remesas durante 2025 y 99.1% llegó por medios electrónicos. Del total, entre 2% y 3%, equivalente a entre 800 y 1,200 millones de dólares, se canalizó a través de criptomonedas.
Esta adopción de activos digitales también apareció respaldada por cifras de uso y volumen. México ocupa la posición 23 global en adopción de activos digitales y el cuarto lugar en América Latina, según Chainalysis. Bitso procesó más de 6,500 millones de dólares en remesas cripto entre Estados Unidos y México en 2024, por encima de los 4,300 millones de 2023 y los 3,300 millones de 2022.
Otros datos expuestos durante el encuentro reforzaron esa tendencia. El Informe de Blockchain de Sherlock Communications indicó a NotiPress que alrededor de 14% de los mexicanos ha poseído criptomonedas al menos una vez. Además, el ecosistema local suma más de 4.4 millones de usuarios activos y el mercado blockchain en México alcanzó 269.1 millones de dólares en 2025. Esto con una tasa de crecimiento anual compuesta proyectada de 18.80% hasta llegar a 1,169.20 millones en 2033, de acuerdo con IMARC Group.
Uno de los puntos de mayor discusión fue el marco regulatorio. Bajo la Ley Fintech de 2018, México reconoce a las criptomonedas como activos virtuales y permite operar a proveedores de servicios cripto con reglas estrictas de prevención de lavado de dinero. Sin embargo, el Banco de México mantiene un enfoque restrictivo para instituciones financieras reguladas, las cuales requieren autorización expresa para operar con criptoactivos.
Bryan Aguilar, CEO y General Manager de LATAM Blockchain Events, afirmó: "México representa hoy uno de los mercados más relevantes para la evolución del ecosistema blockchain y cripto en América Latina, no solo por sus niveles de adopción, sino por el enorme potencial de aplicación en industrias como pagos, remesas, servicios financieros e innovación tecnológica. Desde LATAM Blockchain Events mantenemos el firme compromiso de impulsar la adopción y educación del ecosistema en toda la región a través de espacios de alto nivel como México Blockchain Week. Esta primera edición reafirma nuestra visión de conectar a los principales actores de la industria y seguir posicionando a México como un hub estratégico para el crecimiento de blockchain en LATAM."
La estructura del evento mostró las prioridades del sector. Tether participó como Title Sponsor; Binance, Vantage, Bitunix, BingX, Mexc y Airtm en Gold Sponsors; KAST, Tangem y Fedi en Silver Sponsors; mientras CoinW y más de 20 comunidades blockchain y web3 se sumaron como Community Partners. LATAM Blockchain Events encabezó la organización con una trayectoria regional de más de seis años en Bolivia y Perú.
América Latina movilizó cerca de 1.5 billones de dólares en volumen cripto entre 2022 y 2025, con Ethereum concentrando 75.63% de la actividad on-chain regional, según los datos compartidos en el encuentro. En ese escenario, México Blockchain Week 2026 reunió al sector alrededor de tres ejes centrales: remesas digitales, stablecoins y regulación, en un momento en que la adopción del ecosistema avanza más rápido que su formalización dentro del sistema financiero regulado.