Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Después de más de cinco décadas dentro del Movimiento de Países No Alineados, Chile decidió abandonar uno de los mayores espacios de coordinación política entre Estados. El retiro reduce su participación en un foro utilizado para construir posiciones comunes y respaldos diplomáticos entre países de Asia, África y América Latina.
La decisión fue formalizada mediante una nota verbal enviada a Naciones Unidas, donde también fue comunicada a los demás integrantes. Chile había ingresado al movimiento en 1971, durante el gobierno de Salvador Allende, y mantuvo distintos niveles de participación durante las décadas siguientes.
Desde la Cancillería justificaron la salida al considerar que el bloque surgió bajo condiciones geopolíticas distintas y actualmente no responde a los nuevos desafíos internacionales. El Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró, además, que Chile continuará participando en otros organismos y foros multilaterales.
Creado formalmente en 1961, el Movimiento de Países No Alineados surgió como alternativa para Estados que buscaban mantener autonomía frente a las grandes potencias. Su origen estuvo vinculado con la Conferencia de Bandung de 1955, donde gobiernos asiáticos y africanos debatieron sobre independencia, descolonización, paz y desarrollo económico.
Durante la Guerra Fría, el movimiento permitió a numerosos países evitar una identificación directa con los bloques encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Con el paso del tiempo, amplió su agenda hacia asuntos como desarme nuclear, reforma del sistema internacional, cooperación entre países en desarrollo y coordinación dentro de Naciones Unidas.
Actualmente, el grupo reúne a 120 Estados miembros y mantiene además países y organizaciones con categoría de observadores. A diferencia de Naciones Unidas, no posee una constitución formal ni una secretaría permanente, mientras su presidencia rota entre los países participantes.
Las decisiones del bloque suelen construirse mediante consenso y sus miembros coordinan posiciones antes de determinadas discusiones multilaterales. Ese mecanismo permite reunir intereses comunes de gobiernos con realidades políticas y económicas diferentes, especialmente entre países pertenecientes al denominado Sur Global.
Abandonar el movimiento no modifica la pertenencia de Chile a Naciones Unidas ni supone su salida automática de otros organismos internacionales. El cambio elimina, sin embargo, su participación directa en un espacio donde más de un centenar de países coordinan posturas y negocian respaldos.
Exdiplomáticos chilenos señalaron que esa ausencia podría influir en futuras votaciones donde el país necesite apoyos provenientes de África, Asia y América Latina. Entre los casos mencionados aparece la candidatura de Valparaíso para albergar la secretaría del Acuerdo sobre Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional.
También se ha señalado que la participación en el movimiento permitió anteriormente responder a iniciativas relacionadas con la demanda marítima presentada por Bolivia. La salida implica que Chile ya no podrá intervenir desde dentro del bloque si ese asunto vuelve a incorporarse a sus discusiones.