
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
La relación entre Giorgia Meloni y Donald Trump cayó a su nivel más bajo después de que la primera ministra italiana rechazara la versión del presidente estadounidense sobre un supuesto pedido insistente para tomarse una fotografía con él. La controversia sumó tensión entre dos dirigentes que habían exhibido una relación política cercana en distintos momentos.
Durante la reciente cumbre del G7 celebrada en Francia, Trump aseguró en una entrevista telefónica con el canal italiano La 7 que Meloni le había pedido una imagen con él. Según comentó, el mandatario accedió por "pena".
"¡Seguro que está contenta de que haya hablado con ella! ¡No tenía por qué hacerlo! No sé qué decir. ¡Me rogó que me tomara una foto conmigo! Tenía muchísimas ganas de una foto conmigo. No la habría aceptado, ¡pero me dio pena!", declaró.
La respuesta de Meloni llegó a través de sus redes sociales, donde rechazó la versión del mandatario y marcó distancia frente al relato difundido en Italia.
"Las declaraciones de Donald Trump son totalmente inventadas. Estoy francamente estupefacta. No sé por qué el presidente de los Estados Unidos se comporta así con sus propios aliados, y no es, por lo demás, la primera vez que ocurre", afirmó Meloni en un video compartido en X.
La dirigente italiana comparó además ese comportamiento con la postura del mandatario frente a otros líderes internacionales:
"Puedo solo decir que decepciona que no tenga la misma determinación con los enemigos de Occidente, con los enemigos de los Estados Unidos, con liderazgos con los cuales, en cambio, se muestra mucho más complaciente".
Para finalizar, la líder italiana agregó que "ni yo ni Italia suplicamos nunca".
Trump, consultado luego por NBC sobre la controversia, no respondió directamente sobre la fotografía y llevó la discusión hacia la posición italiana frente a sus demandas en seguridad internacional. "No la quiero como admiradora porque ella no estuvo allí, junto con el grupo de la OTAN, en lo relacionado con el estrecho [Ormuz]", aseguró.
Trump hablando con el canciller alemán, Friedrich Merz, mientras Meloni los observa a unos metros de distancia. Los líderes de Estado participaban de la reunión del G7 en Évian-les-Bains, Francia.
El presidente estadounidense hizo referencia al pedido de Washington a sus aliados en la OTAN de involucrarse más en el conflicto con Irán, una solicitud que fue rechazada por todos los miembros de la alianza. Trump pidió colaboración para abrir un canal dentro del estrecho de Ormuz para permitir el tránsito de barcos mercantes y energéticos.
El choque llegó a la agenda diplomática italiana
El episodio tuvo una consecuencia diplomática inmediata. El ministro italiano de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, anunció la cancelación de la visita que tenía prevista a Estados Unidos el domingo y lunes siguientes. Tajani tenía previsto viajar a Miami para participar en un foro empresarial, científico y de innovación entre Italia y Estados Unidos.
"Las graves y ofensivas palabras del presidente Trump hacia la primera ministra Giorgia Meloni ofenden a toda Italia", escribió Tajani en redes sociales. Durante la cumbre del G7, Meloni había sostenido que la relación con Trump no había cambiado y atribuyó sus desacuerdos al "carácter fuerte" de ambos líderes en la defensa de sus intereses nacionales.
Una relación en declive
Meloni junto a Trump en la última visita de la líder italiana a la Casa Blanca el 17 de abril de 2025.
El distanciamiento marca un quiebre entre Trump y uno de los pocos líderes europeos con quien tiene una confianza mutua. Meloni era parte de la red de líderes de derecha a nivel global con los cuales el presidente estadounidense adquiere simpatía automática. Dentro de la Unión Europea, esta cercanía era compartida por Viktor Orbán de Hungría, pero tras la derrota del exprimer ministro, Meloni fue la única mandataria europea que se mantuvo dentro de la órbita del republicano.
Meloni también mantiene compromisos con el bloque al que pertenece. Italia ocupa un papel clave en la Unión Europea, la cual vive bajo constante presión de Estados Unidos. En ese contexto, la primera ministra se encontraba comprometida por su cercanía con Trump y su compromiso con el bloque europeo.
Sin embargo, la relación comenzó a deteriorarse a medida que los desacuerdos aumentaban:
- El primer roce tuvo lugar en enero de 2026, cuando Trump aspiraba a anexar Groenlandia. Italia acompañó a Dinamarca, país soberano de la isla, para pronunciarse en contra de las intenciones de Trump.
- Los desacuerdos adquirieron mayor peso con la guerra en Irán cuando el gobierno italiano tomó distancia de la estrategia militar estadounidense para evitar mayores costes políticos internos y un agravamiento de la crisis energética europea, un gesto que Trump no olvidó.
- El punto de quiebre operativo ocurrió cuando Meloni denegó el uso de una base aérea en Sicilia a los aviones militares estadounidenses que transportaban armas hacia la guerra de Irán, argumentando fallas en los procedimientos necesarios. Ante esta negativa, Trump llamó a Meloni y la acusó públicamente de "carecer de valor" por no unirse a la ofensiva aliada.
- En abril, Trump arremetió contra el papa León XIV debido a las críticas del pontífice hacia la guerra en Medio Oriente. Meloni salió en defensa del Papa calificando las palabras de Trump como "inaceptables". Trump respondió de forma directa en una entrevista con el diario Corriere della Sera, afirmando que la "inaceptable" era ella por no preocuparse de que Irán obtuviera armas nucleares.
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