Ciudad de México,
Ali Figueroa
Crédito foto: CENTCOM
Irán se encuentra actualmente en el ojo de la tormenta, especialmente por el control sobre el Estrecho de Ormuz y la infraestructura de uranio enriquecido. En este contexto, el gobierno estadounidense mantiene diferentes expectativas sobre cuánto durará la guerra. Con más de una semana desde los bombardeos en Teherán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que la ofensiva con aeronaves y misiles balísticos podría continuar por 4 semanas más, aunque su gabinete proyecta una guerra más prolongada.
Composición: NotiPress
Durante una rueda de prensa el 10 de marzo, Pete Hegseth, secretario del Departamento de Guerra estadounidense, aseguró que la intervención militar en Irán será tan larga como sea necesario. Para las fuerzas armadas, asegurar los sectores críticos iraníes es la prioridad para Estados Unidos e Israel, especialmente en clave de energía e influencia geopolítica iraní en Medio Oriente.
"No vamos a ceder hasta que nuestro enemigo sea totalmente derrotado", afirmó.Al ser consultado sobre esta contradicción, el presidente Trump afirmó que "se pueden decir ambas cosas", ya que "es el comienzo de la construcción de un nuevo país".
Trump hizo énfasis en las expectativas por la duración en la ofensiva con misiles balísticos. Al ser entrevistado en el avión presidencial, el mandatario estadounidense reveló que no está seguro sobre un plazo para la retirada de los aviones y el alto al fuego en Teherán, pero espera cumplir con las estimaciones iniciales para las próximas semanas.
Si bien Hegseth indicó que Estados Unidos no se replegará ante la amenaza iraní para la seguridad nacional, presentó una actualización sobre la estrategia militar tras las declaraciones de Trump. Hegseth informó que el país cuenta con la infraestructura necesaria para vigilar las actividades del espacio aéreo y marítimo de Irán con la ayuda de sistemas satelitales e inteligencia artificial. Por ello, los funcionarios resaltaron el papel de la tecnología como una vía para mantener la invasión en este territorio sin la necesidad de enviar tropas terrestres para una confrontación más tradicional en términos de guerra.
Según el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea (EUISS, por sus siglas en inglés), las tensiones globales ocasionadas por la política exterior del segundo mandato de Trump se convirtieron en los nuevos desafíos comerciales para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En particular, la Comisión Europea (CE) resaltó el papel del petróleo en la guerra en Irán, donde las grandes empresas estadounidenses incrementaron sus ganancias.
Von der Leyen en el Parlamento Europeo. Fuente: X @vonderleyen
Ursula von der Leyen, presidenta de la CE, indicó que la guerra por el control del Estrecho de Ormuz orquestada por Trump es una amenaza para las cadenas de suministro de los combustibles fósiles de la Unión Europea y los aliados de la OTAN. Por ello, la líder europea indicó que tomará dos medidas clave:
Mientras tanto, dentro de Estados Unidos, la Casa Blanca también enfrenta la presión por parte de la oposición y la opinión pública. Según varias encuestas, más de la mitad de los estadounidenses rechaza la intervención militar en Irán. Por otro lado, el partido demórata ha acusado al poder Ejecutivo de encubrir intereses comerciales particulares. El senador estadounidense por el estado de Connecticut, Richard Blumenthal, aseguró que el objetivo real de Washington es limitar el programa nuclear de Irán, así como entorpecer su mercado petrolero.
Bajo esta línea, la falta de plazos para determinar una fecha de alto al fuego y retirada de Irán representa una medida para mantener presión sobre el territorio y los mercados globales de crudo.