Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)
El acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán nunca estuvo tan cerca de concretarse. A partir de la mediación de Pakistán, Washington y Teherán se mostraron optimistas ante un tratado propuesto por Islamabad que pone fin a la guerra iniciada el 28 de febrero. Sin embargo, hay un frente de batalla pendiente que podría echar todo por la borda.
¿Pueden los ataques israelíes en Líbano estropear el acuerdo de paz? Asimismo, ¿puede firmarse un acuerdo sin la participación de Israel?
Estados Unidos e Irán acordaron firmar un memorando que establece una tregua de 60 días. Se tiene previsto que el acto tenga lugar el 19 de junio en Bürgenstock, Suiza. Ese plazo abriría una nueva etapa de negociación sobre el programa nuclear iraní, el alivio de sanciones, los activos congelados y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Sin embargo, el día que se anunció el acuerdo, aviones israelíes bombardearon el barrio de Dahiyeh en Beirut y dejaron un saldo de tres muertos. "Todos los objetivos pertenecían a la organización terrorista Hezbollah, en respuesta a los disparos de Hezbollah contra territorio israelí", indicó un comunicado de la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu.
Ataque en el barrio de Dahiyeh en Beirut el 14 de junio. Fuente: X
Ese mismo día, el bombardeo se ganó la represalia de Trump que aseguró en Truth Social que el ataque "no debería haber ocurrido, especialmente en un día tan especial en el que estamos tan cerca de un acuerdo de paz con Irán". Trump además ha insistido en que los ataques contra Líbano del 14 de junio retrasaron el acuerdo.
Las acciones de Israel no solo generan tensión con Trump, sino que además atentan contra uno de los principales requisitos de Irán. El ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, señaló el lunes 15 de junio en "la necesidad de un cese total de la agresión" de Israel contra el Líbano. El régimen además ha reiterado que cualquier acuerdo debe incluir el fin de las hostilidades.
Mientras que Washington y Teherán se encaminan al fin del conflicto en Ormuz, su principal campo de batalla, Tel Aviv se ha deslindado progresivamente de su frente de batalla compartido con Estados Unidos para pelear su propia batalla contra Beirut y el grupo terrorista Hezbollah. Netanyahu defendió la permanencia de sus fuerzas en el sur libanés y sostuvo el derecho de atacar a Hezbollah, una condición que atenta contra las exigencias de Irán.
Luego del ataque contra el Líbano a principios de junio, el cual desató la ira de Trump contra su par israelí por entorpecer las conversaciones con Irán ("¿Estás jodidamente loco?", le preguntó Trump en ese momento), Israel ha mostrado mayor autonomía en sus operaciones.
Esta actitud se vio reforzada con el avance del acuerdo entre Donald Trump y el régimen del ayatolá, Mojtaba Jamenei. Israel, al ser excluido de las negociaciones, compartió un contundente comunicado en el que asegura que "las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) tomarán sus propias decisiones de seguridad".
Netanyahu enfatizó que las tropas israelíes permanecerán en las zonas de seguridad establecidas (como en el sur del Líbano) "por el tiempo que sea necesario" para proteger al país, independientemente de los términos del acuerdo de Estados Unidos. Además, señaló que Israel invertirá masivamente para lograr la "independencia armamentística" y no depender totalmente de la ayuda financiera militar extranjera a largo plazo.
Aunque expresó su aprecio por la mediación estadounidense, dejó en claro que Israel no fue parte de ese memorando y no tolerará que se establezcan organizaciones terroristas en sus fronteras.
Esta autodeterminación puede ser una piedra en el camino a la consolidación del acuerdo, ya que si Israel mantiene presencia militar y ataques en Líbano, Irán puede considerar incumplido el espíritu del acuerdo, aunque Washington sostenga que el memorando solo regula compromisos bilaterales. Allí nace la fragilidad: el texto puede seguir vigente, pero perder capacidad real para ordenar la región.
La noticia del acuerdo no cayó del todo bien en Israel. Muchos ciudadanos, especialmente en las comunidades del norte del país, aseguraron que se encontrarán más expuestos a los ataques de Hezbollah. Mientras que otros israelíes afirman que Trump "les dio la espalda". Esto ha inspirado una mayor independencia en Netanyahu, quien comenzó a verse como un "subordinando" a las órdenes de Trump ante el público israelí.
Pero la resistencia israelí también responde a factores políticos internos. La presión electoral en Israel elevó el costo político para Netanyahu tras los ataques sobre Beirut.
En plena carrera hacia los comicios previstos para septiembre u octubre, la oposición vinculó esos episodios con un deterioro del liderazgo del primer ministro. Naftali Bennett, al frente de una alianza con opciones de desplazarlo, lo acusó de dirigir un gobierno "incapaz de alcanzar una victoria decisiva".
Fuente: X @naftalibennett
Yair Lapid, líder de la oposición, también cuestionó el resultado de la ofensiva al afirmar que, frente a la prometida "victoria total", Netanyahu obtuvo una "derrota total", mientras señaló el peso de Washington en la crisis al decir que "un presidente estadounidense le ha dicho abierta y públicamente al primer ministro de Israel: 'Soy tu jefe y harás lo que te diga'".
Fuente: X @yairlapid
Mientras tanto, Irán no pierde de vista el accionar israelí de aquí hasta el 19 de junio, debido a que el avance de la FDI en territorio libanés, que incluso logró superar por momentos las líneas rojas establecidas, puede ser decisivo para la continuidad del acuerdo.