Las señales de la curva de rendimiento como antesala de recesión en Estados Unidos

 20-08-2019
Emiliano Fuentes

 

   

 

El 14 de agosto 2019, se produjo un acontecimiento que los inversionistas han visto como un augurio de la llegada de una recesión. Se invirtió la curva de rendimiento de los bonos de Estados Unidos, concretamente entre los de dos y diez años.

Se trata de un evento importante, ya que históricamente, cuando este fenómeno ha ocurrido, ulteriormente se da una recesión de grandes magnitudes a nivel mundial. Por tanto, las comparaciones con el pasado resultan ser una referencia cuestionable en un mercado y una economía mundial contemporánea sostenida por los bancos centrales con una intensidad nunca vista.

Ante una curva de rendimiento invertida, los inversores exigen mayor rentabilidad a los plazos cortos de deuda. El rendimiento del bono de Estados Unidos a dos años ha llegado a ser superior al de hace 10 años, antes de la crisis de los créditos subprime.

Cabe aclarar, la curva invertida puede ser un indicador interesante de observar, pero no resulta infalible. En esencia, se puede interpretar como una visión pesimista de los inversores en donde no se fían del futuro de la economía.

Asimismo, es aceptado entre economistas que la inversión de la curva de rendimientos no provoca una recesión por sí misma, pero da señales de una fase avanzada del ciclo económico. La relación de la curva de rendimientos y los ciclos económicos, se da de la siguiente manera:

Siempre que los participantes de los mercados anticipan un mal funcionamiento de la economía o una recesión económica, asumen que el Banco Central bajará las tasas de interés en busca de impulsar la actividad económica inyectando liquidez en el mercado.

Puestos en este escenario, resulta lógico se asignen más recursos a la compra de bonos de largo plazo y menos a los de corto plazo, se busca asegurar mayor rentabilidad ante un escenario en que se esperan bajas en las tasas de referencia de los bancos centrales.

Una práctica auxiliar para ilustrar el el fenómeno, es la teoría de las expectativas insesgadas. Según esta principio, si la curva se invierte, es debido a expectativas de una desaceleración económica que llevará al Banco Central a bajar las tasas de interés de corto plazo (como ya han anunciado diversos bancos centrales incluida la reserva federal de Estados Unidos (Fed).

Las evidencias empíricas ayudan a ilustrar el principio de las expectativas insesgadas, y reflejan una alta probabilidad de estar en una fase terminal del ciclo de expansión de la economía.

Ejemplificando esta situación, si un bono con vencimiento a dos meses paga una tasa de rendimiento de 2.47 % y el de 10 años paga una tasa de rendimiento de 2.44 %, es de suponer, las preferencias de compra de bonos de corto plazo será inminente por su mayor rentabilidad.

Así, el banco suizo UBS explica que, por sí sola y al margen del conflicto comercial, la inversión de la curva de tipos de rendimiento tiene un impacto económico limitado. "Son las señales sobre la salud de la economía lo que realmente importa y no son tan negativas como algunos inversores creen", aseguró en su estudio.

Es un hecho que la curva de rendimiento tiene cierto poder predictivo en el pronóstico de recesión. Sin embargo, una curva de rendimiento invertida es una señal de que, para los inversionistas, el crecimiento económico puede disminuir en el futuro, pero esta no es la única métrica utilizada para determinar la dirección futura de la economía y menos en una estructuralmente compleja como la contemporánea.