Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Hace cerca de un millón de años, la Antártida cruzó un umbral que cambió la respuesta de su hielo al clima. El hallazgo ubica un punto de quiebre antiguo y aporta datos para entender riesgos futuros sobre el nivel del mar.
Los investigadores del Instituto de Ciencias Básicas (IBS) y del Centro de Física Climática del IBS (ICCP) realizaron el análisis mediante modelado computacional. El trabajo fue publicado en la revista científica Nature Geoscience y reconstruyó tres millones de años de evolución climática global.
El estudio identificó un límite cercano a 240 partes por millón de dióxido de carbono en la atmósfera. Al caer por debajo de ese valor, con océanos más fríos y menor nivel del mar, la capa de hielo aumentó su sensibilidad.
La Transición del Pleistoceno Medio extendió e intensificó las eras de hielo, lo cual alteró la dinámica de grandes masas heladas. Antes de esa etapa geológica, faltaban registros paleoclimáticos amplios para explicar cómo respondieron esas masas ante cambios prolongados.
Yun Kyung-Sook, investigadora del centro, explicó: "Después de esta transición, la capa de hielo antártica reacciona mucho más intensamente a los cambios en el forzamiento climático. Esto indica que el sistema no evoluciona gradualmente, sino que se vuelve mucho más reactivo al cruzar un umbral climático concreto".Este cambio no describe una evolución gradual, sino una respuesta brusca ante ciertos umbrales del sistema climático. Para el planeta, esa información ayuda a mejorar proyecciones sobre deshielo, estabilidad antártica y aumento futuro del nivel del mar.
Las capas de hielo antárticas almacenan una masa suficiente para influir en costas, ecosistemas y poblaciones expuestas a inundaciones. La investigación no plantea una repetición directa del pasado, pero muestra que la sensibilidad del hielo puede cambiar por umbrales específicos.
Axel Timmermann, director del Centro de Física Climática del IBS, sostuvo: "Nuestros hallazgos sugieren que la capa de hielo antártica era más sensible a los forzamientos externos de lo que se pensaba. Esto también plantea interrogantes sobre su respuesta futura al calentamiento global".
Las simulaciones incluyeron precipitación, temperatura, flujo de hielo, altura de las capas y desplazamiento de plataformas flotantes. También observaron plataformas en los mares de Ross y Weddell, dos zonas clave para estudiar el comportamiento antártico.
Nature Geoscience presentó el análisis como un aporte a la comprensión de cambios climáticos de larga duración. El modelo integró registros paleoclimáticos y condiciones físicas para seguir la evolución de las masas heladas durante tres millones de años.
Su valor práctico está en reducir incertidumbres sobre procesos capaces de modificar costas y planificación de zonas expuestas. El resultado aporta una base científica para ajustar modelos sobre cuánto y cuándo podría subir el nivel del mar.