
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Durante años, el crecimiento del ecosistema fintech mexicano se explicó por la aparición de nuevas empresas que competían por transformar los servicios financieros. Hoy, ese proceso comienza a mostrar un cambio más profundo: las propias fintech empiezan a generar una nueva capa de compañías dedicadas a desarrollar la tecnología que el sector necesita para seguir creciendo.
Para Andrés Fontao, CEO y cofundador de Finnosummit, esta evolución es una consecuencia natural de la madurez alcanzada por el mercado. A diferencia de los primeros años del ecosistema, cuando cada empresa debía construir prácticamente toda su infraestructura tecnológica, ahora existe suficiente masa crítica para que surjan proveedores especializados capaces de atender necesidades compartidas por fintech e instituciones financieras.
"Cuando había 100 fintechs, realmente era difícil identificar mercado entre las propias fintechs para crear una solución que ibas a servir al fintech", explicó Fontao durante una entrevista con NotiPress. Sin embargo, agregó que cuando el ecosistema alcanza una escala cercana al millar de empresas "empiezan a surgir oportunidades de crear soluciones para servir a ese mercado".
Evolución de la industria fintech
Ese cambio modifica la forma en que evoluciona la industria. En una primera etapa, compañías como los prestamistas digitales desarrollaban internamente funciones relacionadas con autenticación, prevención de fraude, medición de riesgo, incorporación de clientes o verificación de identidad. Conforme el mercado madura, esas capacidades comienzan a ofrecerse como productos especializados por empresas cuya actividad principal consiste en atender al propio sector financiero.
La transformación también responde al crecimiento de la demanda. Los bancos tradicionales empezaron a depender cada vez más de terceros para incorporar nuevas capacidades digitales, mientras que las fintech dejaron de construir todos sus componentes desde cero para concentrarse en aquellas tecnologías que representan una ventaja competitiva. El resultado es un mercado donde la infraestructura tecnológica adquiere un papel cada vez más relevante.
Desde esta perspectiva, el crecimiento de las fintech B2B no representa un fenómeno aislado, sino una señal de que el ecosistema alcanzó un nuevo nivel de desarrollo. A medida que aumenta el número de empresas consolidadas, también crece el mercado para quienes desarrollan soluciones de autenticación, pagos, prevención de fraude, onboarding, análisis de riesgo y otras tecnologías especializadas dirigidas tanto a fintech como a instituciones financieras.
Para Fontao, este patrón no es exclusivo de México. Según explicó, la misma evolución ocurrió anteriormente en mercados como Reino Unido, Estados Unidos, Asia y Europa, donde el aumento de participantes terminó creando oportunidades para empresas enfocadas en suministrar tecnología al resto del ecosistema.
En ese contexto, el ejecutivo considera que el ecosistema fintech mexicano puede describirse como un sector maduro, aunque todavía lejos del estancamiento. Su evolución continuará conforme cambien la tecnología, las necesidades de los consumidores y la digitalización de los servicios financieros. Más que dejar de crecer, el mercado comienza a crecer sobre sí mismo, generando nuevas empresas cuya razón de ser es impulsar la siguiente etapa de desarrollo del propio ecosistema.
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