El boom de los probióticos choca con evidencia clínica incompleta

 27-05-2026
Martín Olivera
   
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)

Una revisión publicada en Annual Review of Medicine pidió volver al rigor clínico tras el auge de los probióticos. El gastroenterólogo Eamonn Quigley, del Hospital Houston Methodist, planteó que su uso requiere definiciones claras, cepas identificadas y pruebas rigurosas.

De acuerdo con información exclusiva recibida por NotiPress, Quigley y Fergus Shanahan revisaron la evidencia disponible sobre probióticos. La revisión señala beneficios en algunos casos, pero también limitaciones por estudios deficientes y afirmaciones más amplias que la evidencia.

"El entusiasmo en torno a los suplementos probióticos con frecuencia ha superado la evidencia disponible", explicó Quigley. El especialista agregó: "Es necesario volver a la precisión: en la terminología, en la identificación de cepas y en las pruebas clínicas".

Cepas dosis y regulación

Entre los puntos observados aparece el uso impreciso del término probiótico en investigaciones, productos y comunicaciones públicas. Según Quigley, no cualquier microbio beneficioso, bacteria muerta o fragmento microbiano cumple con esa definición.

La Organización Mundial de la Salud definió los probióticos como "microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del huésped". Esa definición exige viabilidad, dosis adecuada y beneficio demostrado mediante estudios rigurosos, según la revisión de Quigley y Shanahan.

Quigley comparó la generalización del término con preguntar si pastillas o tabletas funcionan mejor. "Cada cepa es única", señaló el gastroenterólogo al explicar la necesidad de identificar organismos y beneficios específicos.

La revisión indica que menos de la mitad de más de 1,000 ensayos clínicos registrados reportan datos adecuados sobre dosificación. También expone que una proporción menor identifica correctamente la cepa microbiana evaluada en cada estudio.

En el plano regulatorio, los probióticos vendidos como alimentos o suplementos se distinguen de productos bioterapéuticos vivos. Estos últimos, cuando se destinan a prevenir, tratar o curar enfermedades, se regulan como medicamentos en Estados Unidos y Europa.

Beneficios puntuales y límites clínicos

La revisión reconoce evidencia sólida en recién nacidos prematuros con riesgo de enterocolitis necrosante. También menciona reducciones en mortalidad y morbilidad observadas en ensayos amplios y aleatorizados dentro de ese contexto clínico.

Para la diarrea asociada al uso de antibióticos, incluida la infección por Clostridioides difficile, la evidencia aparece como moderada. Las limitaciones se atribuyen a la heterogeneidad de estudios, diseños y cepas evaluadas en las investigaciones disponibles.

En síndrome de intestino irritable y enfermedad inflamatoria intestinal, los resultados permanecen inconsistentes, según la revisión citada. Quigley señaló que los estudios en humanos tuvieron poca potencia estadística y objetivos mal definidos.

A juicio del especialista, los probióticos rara vez generan cambios medibles o beneficiosos en la microbiota de personas sanas. "Hay que evitar la tentación de simplificar en exceso", afirmó al referirse a la complejidad del intestino humano.

Quigley, jefe de Gastroenterología del Hospital Houston Methodist, pidió distinguir los probióticos como complementos, no sustitutos, de la medicina y la alimentación. Sus beneficios dependen de la cepa específica y suelen desaparecer al suspender el consumo.




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