Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Gustavo Torres (NotiPress)
México podría ampliar su capacidad de desarrollo espacial con el lanzamiento del nanosatélite K’OTO en 2026, un dispositivo diseñado para monitorear actividad volcánica y captar imágenes del territorio nacional desde órbita baja. Dicho proyecto fue dado a conocer el 5 de abril de 2026 por UNAM Global, que informó sobre la fase final de desarrollo del satélite en la Facultad de Ingeniería, campus Juriquilla, en Querétaro.
Rafael Guadalupe Chávez Moreno, jefe de la Unidad de Alta Tecnología, indicó que el dispositivo se encuentra en evaluación para cumplir los requisitos de certificación necesarios para su lanzamiento desde la Estación Espacial Internacional mediante la Agencia Espacial Japonesa (JAXA).
Con dimensiones de 10 centímetros por lado y peso aproximado de 1.3 kilogramos, el CubeSat K’OTO forma parte de una generación de satélites miniaturizados orientados a investigación científica y observación terrestre. El equipo integra dos cámaras capaces de operar en el espectro de luz visible, lo que permitirá generar registros visuales del territorio mexicano.
Entre sus aplicaciones operativas se encuentra el monitoreo de volcanes activos como el Popocatépetl. El nanosatélite también transmitirá datos hacia estaciones en Tierra mediante bandas de radioaficionado, lo que permitirá a la comunidad científica procesar y analizar la información generada durante su operación.
Al desarrollar el proyecto se involucra a estudiantes y académicos de la UNAM, con una participación femenina del 25%. Además, cuenta con el respaldo de la Agencia Espacial Mexicana y del Instituto Tecnológico de Kyushu, en Japón, lo que incorpora un componente de cooperación internacional en el ámbito aeroespacial.
Ingenieros y científicos mexicanos realizan el diseño y ensamblaje del dispositivo, cuya vida útil estimada en órbita se ubica entre 12 y 18 meses. Durante ese periodo, el proyecto contribuirá tanto a la generación de tecnología nacional como a la formación de especialistas en ingeniería aeroespacial.
K’OTO proviene del idioma otomí y significa "chapulín", una referencia a sus raíces culturales y al desarrollo tecnológico impulsado desde instituciones académicas del país. Este nanosatélite forma parte de una serie de iniciativas universitarias que buscan ampliar las capacidades nacionales en materia espacial.
Otros proyectos en desarrollo, como KuauhtliSAT e Ixaya, se enfocan en tareas específicas como la detección temprana de incendios. Estas iniciativas forman parte de una línea de investigación orientada a resolver problemáticas nacionales mediante tecnología espacial.
Este desarrollo de K’OTO se inserta en un contexto global marcado por la reactivación de misiones espaciales tripuladas, como Artemis II, así como por el crecimiento de la industria satelital y la participación de nuevos actores en la economía espacial.
Como siguiente paso operativo, el nanosatélite deberá completar su proceso de certificación internacional antes de su integración a una misión desde la Estación Espacial Internacional, lo que permitirá iniciar sus funciones de observación y transmisión de datos.