MIT desarrolla recubrimiento para que semillas crezcan en zonas áridas

 04-12-2019
B Amigon

 

   

 

Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) desarrollaron un recubrimiento protector para las semillas que, al mismo tiempo, distribuye los nutrientes para que esta crezca. Una solución con la finalidad del desarrollo de la agricultura en suelos donde antes no era posible o recuperar los perdidos por el cambio climático.

El desarrollo de este recubrimiento de seda para las semillas tiene la singularidad de mantener una bacteria llamada rhizobacteria que vive simbióticamente de ciertas plantas: La rhizobacteria en la planta convierte el nitrógeno del aire a una forma en la que las plantas no podrían obtener y pueden aprovecharlo como nutriente.

Conforme las pruebas preliminares no permitían la preservación de la bacteria. La solución fue agregar en la seda un tipo de azúcar conocido como trehalose, la cual contiene organismos capaces de sobrevivir bajo condiciones de sequía. El resultado fue una planta que con la ayuda del recubrimiento creció mejor que las semillas sin él en suelos no productivos.

La investigación fue publicada en la revista PNAS y tiene como antecedente la investigación de Benedetto Marelli, profesor de ingeniería civil y ambiental en MIT, quien investigaba el uso de recubrimientos de seda como una forma de extender la vida de las semillas para su cultivo.

"Cuando investigaba sobre el tema, me encontré con biofertilizadores que pueden ser usados para incrementar la cantidad de nutrientes en el suelo", dijo Marelli, "el problema de fertilizantes de nitrógeno es su impacto en el ambiente debido a su producción, por eso cuando pensamos en su uso [de la bacteria] en el recubrimiento de la semilla, fue como si resucitara".

Una de las aplicaciones de esta creación puede ser recuperar los suelos perdidos por el cambio climático. La desertificación de más y más zonas en los diferentes continentes, el descenso de la humedad del suelo, así como la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera puede provocar una mayor descomposiición de la materia orgánica liberando más dióxido de carbono en el ambiente.

Asimismo, las altas temperaturas incrementan la descomposición y mineralización del suelo reduciendo el contenido de carbono orgánico o al contrario, generar un mayor almacenamiento de carbono en el suelo.

Todos estos procesos provocados por la contaminación del suelo y del aire provocan suelos con diferentes nutrientes a los que tenían antes del cambio climático. Con una repartición desigual de nutrientes en el suelo como mayor carbono, nitrógeno o salinidad, la agricultura es impensable.

Los próximos estudios tratarán de desarrollar un recubrimiento que también resista la sequía al tomar agua del suelo, al igual que empezar las pruebas.