Secuelas de ictus mejoran con Inteligencia Artificial y música

 19-12-2019
Patricia Manero

 

   

 

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular (ACV) es una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. En este sentido, alrededor de 100 mil casos se presentan en México al año y se posiciona como la cuarta causa de muerte en el país.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de 15 millones de personas sufren un accidente cerebrovascular al año; de esos, 5 millones mueren y otros 5 millones desarrollan una discapacidad permanente. Asimismo, investigadores afirman, el 90 por ciento de los casos se relacionan a factores externos de riesgo que son tratables y controlables.

A pesar de ser una de las enfermedades más frecuentes a nivel mundial, aún hay un gran número de pacientes con secuelas que afectan su movilidad y su comunicación mediante el lenguaje, por ello, académicos e investigadores han puesto atención en el tratamiento de los pacientes en función de facilitar su rehabilitación. Investigadores del Instituto de Inteligencia Artificial del CSIC junto con la Universidad de Helsinki, en Finlandia, están aplicando la inteligencia artificial (IA) al aprendizaje de habilidades musicales para la rehabilitación de pacientes con ACV.

En este sentido, la habilitad musical requiere movimientos precisos, así como el procesamiento de información tanto auditiva como visual, táctil y motora. Según Josep Lluís Arcos, autor principal de la investigación, se desarrolló una herramienta con monitoreo a distancia que, a través de un teclado móvil para tocar conectado a un dispositivo, por ejemplo, una tablet, los investigadores pueden recopilar datos e información en materia de movimientos y procesamiento.

De esta manera, al añadir IA se podría llevar el tratamiento a casa de los pacientes y así evitar el traslado al hospital o centro de rehabilitación. Con ayuda de esta tecnología, los médicos pueden realizar un seguimiento a distancia, así como observar y atender las dificultades de cada paciente. El dispositivo funciona cuando el usuario toca el teclado y genera secuencias, después los algoritmos previamente cargados en la herramienta recopilan la información y analizan cuándo se toca, qué nivel de presión se ejerce en las teclas, con cuáles dedos y por cuánto tiempo.

Con esta información, el equipo médico puede saber con precisión cómo son las secuelas de cada paciente y, por ende, personalizar la rehabilitación de cada uno. Según Arcos, la IA puede identificar patrones, los cuales ayudan a la organizar a los pacientes de acuerdo a sus propias dificultades.

La motivación es clave para la rehabilitación de pacientes con ictus, pero es difícil encontrarla ya que la mayoría de las secuelas de accidentes cerebrovasculares resultan discapacitantes. En este sentido, los ejercicios musicales podrían ser efectivos por su capacidad de estimular el procedimiento cognitivo e inducir cambios en la adaptación del cerebro.

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