Startup planea que robots repartidores estén en ciclovias

 22-07-2019
B Amigon

 

   

 

Refraction AI, una startup estadounidense, presentó Rev-1, un robot autónomo de entregas pequeño, ligero y rápido que podría ocupar el carril de las bicicletas para viajar por la ciudad entregando comida o compras del supermercado.

Entre las características del nuevo robot se encuentran su peso de 45 kilos y pequeño tamaño de 1.5 m de altura, 1.3 m de largo y 0.7 m de ancho, con una velocidad de hasta 15 mph. Además cuenta con 12 cámaras como sistema de sensores primario junto con un radar y sensores de ultrasonido que le permiten generar una imagen digital de los alrededores de su ruta.

Utilizar cámaras como sensores permiten al Rev-1 tener un sistema barato con el cual se detendrá en cuanto detecte un auto o una persona en su camino; su peso ligero permite una detención más rápida para prevenir cualquier accidente.

A pesar de su tamaño, el robot motorizado permite llevar hasta cuatro bolsas de compras en él y su cerradura digital no cederá ante cualquiera que intente abrirlo, sino es el usuario que recibirá el código de apertura a través de notificaciones a su smartphone.

"Hemos encontrado la Ricitos de Oro de los vehículos autónomos en términos de tamaño y forma", declaró Matthew Johnson-Roberson, CEO y co-fundador de Refraction AI, "Nuestra plataforma es lo suficientemente ligera, ágil y rápida para operar en el carril de bicicletas y en el de los coches, y estamos abordando patrones de clima adversos de las regiones que inhiben o ralentizan otras soluciones AV".

Por el momento, la compañía trabaja en adaptar el Rev-1 a las adversidades del clima, realizando pruebas en Arbor, Michigan, para navegar a través de lluvia y nieve. Con todas las características el precio por unidad se espera sea de 5,000 dólares.

El punto fuerte que la startup considera para su proyecto es la movilidad en carriles designados ciclistas, sin embargo, ya hay prohibiciones de algunos gobiernos para que esto no suceda como es el caso de San Francisco, donde legisladores municipales primero prohibieron el uso de robots autónomos en las aceras y luego, por proposición de las empresas, se restringió su testeo a zonas industriales.

Activistas y peatones de San Francisco están molestos con los nuevos vehículos autónomos por representar la pérdida de empleos para las personas que entregan comida, así como la ocupación de aceras diseñadas para el uso humano. Las startups, como Refraction AI, y empresas del calibre de Amazon o Google tendrán que trabajar en este punto si desean obtener los permisos necesarios de sus robots repartidores.