Robots entrenados en cocinas y mesas de trabajo aún tropiezan con tareas básicas

 01-02-2026
Sergio F Cara
   
Portada | Tiempo libre
Foto: Video de pi.website

Foto: Video de pi.website

En pleno 2026, los robots diseñados para el hogar tropiezan con tareas cotidianas simples, pese al avance acelerado en inteligencia artificial y a las fuertes inversiones que rodean al sector robótico, de acuerdo con un reportaje reciente publicado por TechCrunch.

Según la crónica de Connie Loizos, ingenieros entrenan sistemas robóticos en entornos que replican cocinas y mesas domésticas, donde las máquinas intentan doblar pantalones, voltear camisas o pelar verduras. Las pruebas muestran resultados irregulares, con movimientos imprecisos y ejecuciones incompletas, lo que evidencia que la automatización del hogar aún enfrenta limitaciones prácticas.

Durante una visita a la sede de la startup Physical Intelligence, ubicada en San Francisco en Estados Unidos, el reportaje describe brazos robóticos ejecutando tareas repetitivas frente a objetos comunes. Un robot intenta doblar un pantalón sin lograr el resultado esperado, otro fuerza una camisa sin éxito y un tercero consigue pelar un calabacín, aunque con dificultades para completar todo el proceso.

Así, en ese espacio, los investigadores recopilan datos a partir de fallos y repeticiones constantes, proceso central del entrenamiento robótico. La información obtenida alimenta modelos de inteligencia física que buscan generalizar movimientos, permitiendo que un robot aplique lo aprendido en distintos objetos y contextos. La estrategia apunta a desarrollar sistemas capaces de adaptarse a entornos domésticos reales, no controlados.

Estos experimentos se realizan con hardware considerado básico dentro del sector, una decisión deliberada que prioriza el desarrollo del software por encima de la sofisticación mecánica. Los responsables sostienen que una inteligencia más avanzada puede compensar limitaciones físicas, aunque los resultados observados muestran que ese objetivo aún está en construcción.

La cocina de pruebas documentada por el medio estadounidense especializado en tecnología forma parte del entrenamiento. Electrodomésticos, utensilios y alimentos sirven para exponer a los robots a escenarios cotidianos. Incluso una máquina de café expreso se utiliza como herramienta de aprendizaje, no como beneficio para el personal, con el fin de ampliar la variedad de tareas domésticas simuladas.

Además de las limitaciones técnicas, el encuentro con la firma por parte del medio plantea preguntas frecuentes entre observadores externos sobre la adopción real de estos sistemas en hogares. Las dudas giran en torno a seguridad, utilidad práctica y el tiempo necesario para que estas tecnologías alcancen un nivel de fiabilidad suficiente para el uso cotidiano.

Mientras tanto, la industria robótica continúa recibiendo financiamiento significativo. Physical Intelligence, con dos años de operación, ha recaudado más de mil millones de dólares y opera sin un calendario definido para la comercialización de sus sistemas, priorizando la investigación a largo plazo.

Para el público general, el atractivo de estos avances no reside únicamente en la promesa futura, sino en observar el proceso actual. Ver a un robot fallar frente a tareas domésticas habituales revela el estado real de una tecnología que, aunque progresa, aún no reemplaza habilidades humanas básicas.

Por ahora, la robótica doméstica se encuentra en una etapa experimental visible, donde el aprendizaje ocurre a través del error y la repetición, lejos de una adopción inmediata en los hogares.




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