Ciudad de México,
Patricia Manero
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Un caso de salud familiar fue el punto de partida para una innovación científica con proyección global. Tamara Rubilar, investigadora del CONICET y doctora en Biología, inició una línea de investigación sobre antioxidantes marinos luego del diagnóstico de una enfermedad autoinmune poco frecuente en su hijo. A más de una década de ese evento, su trabajo derivó en la creación de Promarine Antioxidants, una empresa biotecnológica con sede en Chubut, Patagonia argentina, reconocida internacionalmente por desarrollar suplementos a base de erizos de mar.
"El cutting edge de la ciencia estaba hablando de antioxidantes y microbiota", recordó Rubilar en entrevista con NotiPress sobre el contexto en que comenzó su investigación, cuando los tratamientos disponibles se basaban casi exclusivamente en corticoides. Al explorar alternativas, experimentó con extractos de berries, pero estos provocaban alergias dérmicas a su hijo. Así llegó a la equinocroma A, una molécula marina con propiedades antioxidantes y capacidad para modular el sistema inmunológico.
El hallazgo llegó a través de un artículo científico en ruso que le envió un colega. "Me mandaron el paper y estaba escrito en ruso. Mi mamá me lo leía", relató Rubilar, al describir cómo descubrió esta sustancia que ya había sido utilizada en formulaciones médicas en humanos. Tras confirmar que podían extraer equinocroma A desde erizos de mar patagónicos, inició pruebas en su familia. "Los empezó a consumir mi marido, después yo y finalmente el nene. Después de un año de estar consumiéndolos, abandonó los corticoides", explicó.
A partir de ese momento, la científica decidió profesionalizar el proceso. Formó un equipo de más de 15 personas entre becarios, tesistas y doctores, y desarrolló una biotecnología para criar erizos en sistemas cerrados, evitando la pesca y sacrificio masivo. "Nosotros no los sacamos como hacen los rusos […], no hay que matar al animal", aclaró. También diseñaron un alimento para los erizos utilizando desechos de la pesca del langostino, incorporando principios de economía circular.
Rubilar lidera actualmente Promarine Antioxidants, empresa que trabaja bajo el respaldo científico del CONICET y desarrolla suplementos con certificaciones médicas, como Marine Epic o Echa Marine. La equinocroma A, parte de las llamadas espinocromas, ha demostrado en estudios su capacidad para estabilizar el estrés oxidativo, mejorar la producción de energía celular y fortalecer el sistema inmune.
El proyecto fue seleccionado en 2025 por el programa internacional Women in Ocean Food, que reconoce iniciativas lideradas por mujeres en la industria acuícola. Además, Rubilar destacó la importancia de crear espacios inclusivos en la ciencia: "Yo me dediqué a que mi grupo de investigación tuviera mayoría mujeres […]. En Promarine somos el 65% mujeres".
Desde una experiencia personal hasta una solución biotecnológica replicable, el emprendimiento nacido en la Patagonia apunta ahora a expandirse a otras regiones con condiciones similares. "Yo quisiera que Promarine […] lidere la parte de investigación clínica en suplementos, al menos en Latinoamérica", concluyó Rubilar.