Ciudad de México,
Patricia Manero
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
La cirugía bariátrica y metabólica ofrece una reducción más significativa del riesgo de enfermedad cardiovascular a largo plazo que los medicamentos agonistas del péptido similar al glucagón de tipo 1 (GLP-1) en personas con obesidad, de acuerdo con un estudio realizado por Mayo Clinic y publicado en la revista científica Annals of Surgery.
Esta investigación comparó directamente dos de los tratamientos más utilizados para la obesidad y evaluó su impacto sobre el riesgo cardiovascular general en 812 adultos. Del total de participantes, 579 se sometieron a cirugía bariátrica y metabólica, mientras que 233 fueron tratados con medicamentos agonistas del GLP-1.
"El riesgo cardiovascular vitalicio disminuyó más con la cirugía", señaló el estudio, al reportar una reducción del 8.6%, frente a un descenso del 1.7% en quienes recibieron tratamiento farmacológico.
La pérdida de peso también fue mayor en el grupo quirúrgico. Los pacientes sometidos a cirugía registraron una reducción promedio del 28% de su peso corporal total, en comparación con cerca del 11% entre quienes utilizaron medicamentos.
"Ambos tratamientos son eficaces, pero la cirugía parece proporcionar una reducción más grande del riesgo cardiovascular a largo plazo, en especial cuando deriva en una pérdida de peso mayor y más sostenida", afirmó Wissam Ghusn, médico e investigador de Mayo Clinic y primer autor del estudio.El autor sénior, Omar Ghanem, jefe de cirugía metabólica y reconstructiva de la pared abdominal en Mayo Clinic, indicó que "el tratamiento de la obesidad debe considerarse como una estrategia para reducir el riesgo cardiovascular, y no solo el peso corporal".
Los investigadores observaron que los pacientes que perdieron más del 20% de su peso corporal tras la cirugía obtuvieron una mayor reducción del riesgo cardiovascular. También subrayaron que los resultados no buscan establecer un tratamiento superior, sino aportar información para tomar decisiones individualizadas de acuerdo con las metas de salud de cada paciente.
"Tanto la cirugía como los medicamentos tienen papeles importantes en la reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo, y el enfoque correcto depende de cada paciente", sostuvo Ghanem.El estudio concluye que serán necesarios seguimientos a largo plazo para evaluar efectos sobre infartos, accidentes cerebrovasculares, supervivencia y el posible beneficio de combinar tratamientos quirúrgicos y farmacológicos.