Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Pexels
Reírse de algo que no causa gracia, seguir una moda por obligación o aceptar un plan para evitar quedarse fuera. Son situaciones cotidianas en las que los adolescentes pueden terminar haciendo lo que otros esperan, incluso cuando preferirían no hacerlo.
La necesidad de aceptación también puede influir en cómo reaccionan los adolescentes frente a las burlas, los rumores o la exclusión de un compañero. Participar en esas conductas o permanecer en silencio por miedo al rechazo puede crear complicidad que al final termina formando una gran bola de nieve. Ese es un síntoma que podemos ver en la red. En México, el INEGI reportó que el 63.2% de las víctimas de ciberacoso de entre 12 y 17 años fue agredido por personas de su misma edad.
Durante la adolescencia, la opinión de los amigos puede influir especialmente en las decisiones. Un estudio de la Universidad de Temple encontró que jóvenes de 14 a 18 años asumían más riesgos en un simulador de manejo cuando sabían que sus compañeros los observaban, comportamiento que no se presentó de la misma manera entre adultos.
La influencia también aparece en decisiones aparentemente pequeñas. Una investigación de la Universidad Emory observó que adolescentes modificaban sus calificaciones musicales después de conocer las preferencias de otros participantes.
Estos comportamientos ayudan a entender por qué llevar la contraria puede resultar incómodo, incluso cuando existe una opinión personal diferente.
Fuente: AIM
Frente a este desafío, American Institute of Monterrey (AIM), institución que forma parte de Inspired Education Group, realizó el 22 de octubre de 2026 la experiencia Mind Matters "Just Be You", dirigida a estudiantes de 12 a 16 años en su Campus Huasteca. De acuerdo con información de la institución compartida con NotiPress, la actividad buscó brindar herramientas para reconocer la presión social y tomar decisiones propias.
Daniela Garza, estudiante de Psicología Clínica de la Universidad de Monterrey y creadora de @el.mapamental, abordó la diferencia entre encajar y pertenecer. Mientras encajar supone modificar aspectos personales para conseguir aceptación, pertenecer implica poder mostrarse como uno mismo.
La especialista planteó una pregunta para reconocer la influencia del grupo: "¿Realmente creo esto o solo quiero encajar?".
Los participantes también practicaron la estrategia REAL, que contempla rechazar una propuesta, explicar la decisión, alejarse de situaciones incómodas y retirarse cuando la insistencia continúa. Los ejercicios incluyeron escenarios relacionados con vapeo, alcohol, rumores y exclusión de compañeros.
Ana Acosta, neuropsicóloga y consejera escolar de AIM Campus Huasteca, destacó la importancia de preparar a los estudiantes para situaciones difíciles antes de enfrentarlas.
"Es importante que los alumnos aprendan que decir ‘no’, pedir ayuda o actuar de acuerdo con sus convicciones son señales de fortaleza", señaló.El colegio complementa estas actividades mediante su programa de aprendizaje socioemocional y bienestar. Entre sus recursos utiliza Closegap, una plataforma donde los alumnos registran cómo se sienten para facilitar la identificación de posibles preocupaciones y brindar acompañamiento.
Las clases también trabajan autoestima, comunicación asertiva, manejo del estrés y relaciones saludables, mientras maestros, tutores y orientadores forman parte de la red de apoyo escolar.
Para Garza, tomar decisiones propias tampoco significa oponerse automáticamente a los demás. La autenticidad consiste en mantener coherencia entre pensamientos, palabras y acciones. "No se trata de ser diferente, se trata de ser tú", expresó ante los estudiantes.