Ciudad de México ,
Axel Olivares
Crédito foto: FamilySearch
Más del 70% de los niños en México tiene una red social a temprana edad, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales. Ese dato refleja una conversación familiar cada vez más visible: los menores pueden reconocer tendencias digitales, canciones e influencers, pero en muchos casos saben poco sobre el origen de su apellido, las historias de sus abuelos o los pasatiempos de generaciones anteriores.
En México, durante las celebraciones por el Día del Niño, algunas familias comenzaron a mirar más allá de los regalos, las fiestas y los juegos. La historia familiar aparece como una alternativa para sumar experiencias con valor emocional, especialmente en hogares donde la tecnología ya forma parte de la rutina diaria.
El interés por la genealogía entre menores no se plantea como una clase de historia. Actualmente, existe la tendencia orientada a convertir el origen familiar en una actividad interactiva, con recursos de storytelling, plataformas digitales y dinámicas cercanas al lenguaje de las nuevas generaciones.
Mientras los niños nombran trends o grupos con facilidad, el contacto con relatos familiares puede abrir una conversación distinta en casa. Conocer de dónde viene una familia, qué significan ciertos apellidos o cuáles fueron las costumbres de generaciones previas permite acercar identidad, cultura y memoria a una edad temprana.
Fuente: Pexels
Rodolfo Derbez, encargado de relaciones institucionales de FamilySearch, comentó a NotiPress: "el proceso de descubrimiento se convierte en una experiencia lúdica y significativa. Investigar nombres, reconstruir árboles genealógicos o escuchar anécdotas familiares, no solo fortalece los vínculos intergeneracionales, sino que también estimula habilidades como la memoria, la empatía y el pensamiento crítico".
En era de TikTok, la tecnología ocupa un lugar central en este cambio de enfoque. Plataformas como FamilySearch permiten iniciar búsquedas familiares desde el celular, una tarea que antes podía requerir consultas prolongadas en archivos físicos. Esta transición acerca la genealogía a menores acostumbrados a interactuar con pantallas, aplicaciones y contenidos breves.
El debate no gira en torno a desplazar el mundo digital, sino a usarlo como puerta de entrada hacia otros contenidos. En ese sentido, una aplicación o una plataforma familiar puede convertirse en el punto de partida para preguntar por bisabuelos, revisar fotografías antiguas o recuperar relatos que no suelen aparecer en conversaciones cotidianas.
Fuente: Pexels
México cuenta con una tradición familiar donde las historias transmitidas entre generaciones conservan un peso cultural importante. En ese contexto, abrir álbumes, reconstruir árboles genealógicos o compartir anécdotas poco conocidas puede ayudar a que los menores vinculen su vida diaria con una memoria familiar más amplia.
En el contexto del Día del Niño, estas actividades pueden integrarse a celebraciones comunes sin convertirlas en ejercicios escolares. Una conversación guiada, una búsqueda de nombres o una tarde revisando fotografías puede funcionar como experiencia emocional, divertida e interactiva.