Ciudad de México ,
Carlos Ortíz
Crédito foto: Sergio F Cara (NotiPress)
Lidiar con molestias digestivas es una situación frecuente durante los viajes, y diversos factores pueden incrementar el riesgo de sufrir episodios de diarrea, estreñimiento, acidez o náuseas fuera de casa. De acuerdo con el Dr. Eamonn Quigley, gastroenterólogo del Hospital Houston Methodist, la "diarrea del viajero" es solo uno de problemas que enfrentan quienes se desplazan a otras regiones, pero el estreñimiento es más común y suele pasar desapercibido.
La evidencia médica señala que no solo los viajes a zonas de alto riesgo de gastroenteritis pueden causar trastornos digestivos. Las alteraciones en la dieta, la exposición al estrés y los cambios de ambiente pueden provocar síntomas incluso en trayectos cortos o en destinos considerados seguros. "La principal causa de estreñimiento ocasional son los viajes", indicó el Dr. Quigley, quien subrayó que los factores suelen acumularse, incrementando la probabilidad de malestares gastrointestinales.
El cambio en los hábitos alimenticios, como consumir menos fibra o probar alimentos nuevos, se relaciona directamente con episodios de estreñimiento o diarrea. El especialista precisó: "Quizás comemos menos verduras y, por lo tanto, ingerimos menos fibra, lo que puede provocar estreñimiento". También es común ingerir bocadillos o postres en mayor cantidad durante las vacaciones, lo que afecta la digestión.
En cuanto estrés asociado al traslado, la logística del viaje o el uso de sanitarios compartidos puede alterar la función intestinal. El Dr. Quigley puntualizó: "El estrés influye en la función intestinal, pudiendo provocar estreñimiento o diarrea". A su vez, la deshidratación representa factor de riesgo, ya que la ingesta insuficiente de agua es frecuente durante trayectos largos o en lugares donde no es sencillo acceder a líquidos seguros.
Respecto al consumo de alcohol este agrava la deshidratación y, por tanto, el estreñimiento. "Debemos hidratarnos con agua, no con alcohol", advirtió el especialista, quien recomendó planificar la hidratación antes y durante el viaje. Además, los cambios de presión atmosférica en vuelos contribuyen a la hinchazón abdominal y, en trayectos prolongados, a mayores trastornos digestivos.
Consumir alimentos ricos en gases o bebidas carbonatadas antes de abordar incrementa la hinchazón y puede dificultar la digestión. "Evite consumir alimentos que tengan más probabilidades de causar gases, como cebollas y ajos, durante aproximadamente 24 a 48 horas antes de volar", sugirió el Dr. Quigley.
La diarrea del viajero sigue siendo un problema relevante, principalmente en zonas con alto riesgo de contaminación de agua o alimentos. El Dr. Quigley aconsejó consumir solo productos cocidos y agua embotellada para reducir los riesgos. Adicionalmente, el desfase horario puede alterar el ritmo intestinal y provocar estreñimiento al modificar los ciclos naturales del organismo.
Olvidar medicamentos habituales para trastornos digestivos es una causa frecuente de complicaciones durante los trayectos. El Dr. Quigley indicó que quienes tienen antecedentes deben considerar llevar dosis adicionales para prevenir crisis. Por último, el mareo por movimiento, aunque no es estrictamente un problema digestivo, puede generar náuseas y vómitos durante traslados en coche, barco o avión.
Entre las recomendaciones destacan moderar cambios drásticos en la dieta, mantenerse hidratado, planear la toma de medicamentos y consultar con especialistas antes del viaje en caso de padecer enfermedades digestivas crónicas.