
Foto: Diputados
La Cámara de Diputados aprobó la reforma constitucional que reducirá la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas en México. La propuesta contempla una implementación gradual a partir de 2027 hasta alcanzar la meta en 2030, y beneficiaría a 13.4 millones de trabajadores formales.
El proyecto reforma las fracciones IV y XI del apartado A del artículo 123 de la Constitución, fue votado en lo general con 469 votos a favor y ninguno en contra. Posteriormente, en la votación en lo particular, los artículos reservados recibieron 411 votos a favor y 58 en contra.
Así, la iniciativa, presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum en diciembre de 2025, establece que cada año se reducirán dos horas laborales semanales: 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y finalmente 40 en 2030. Según el boletín oficial del 25 de febrero de 2026, el dictamen indica que por cada seis días laborados las personas trabajadoras deberán contar con al menos un día de descanso con goce de sueldo.
Igualmente, el documento también establece que las horas extraordinarias no deben superar las 12 semanales, con una distribución de hasta cuatro horas diarias por un máximo de cuatro días. El pago correspondiente será del 100% adicional al salario ordinario de los trabajadores. En caso de exceder este límite, se deberá abonar el 200% del salario base. Esta reducción no afectará sueldos, salarios ni prestaciones de los trabajadores.
Además, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social calificó la reforma como un paso histórico: "Después de más de 100 años sin cambios, México eliminará gradualmente la semana laboral de 48 horas". El decreto fue enviado a las legislaturas estatales y de la Ciudad de México para su ratificación conforme al artículo 135 constitucional.
Con más de 2,226 horas trabajadas anualmente por persona, México se encuentra entre los países con mayor carga laboral de la OCDE. Además, el país muestra el menor equilibrio entre vida personal y laboral, y registra los salarios más bajos entre los 38 miembros de la organización.
En el transcurso del debate legislativo, que duró más de 10 horas, la reforma fue respaldada por todas las bancadas, aunque no sin críticas. La oposición argumentó que el proyecto carece de una reducción efectiva, al mantener un solo día de descanso y elevar el límite de horas extra. "La idea de la reforma no es mala, pero es incompleta y se hizo con prisas", señaló el legislador del PRI, Alex Domínguez.
Desde el oficialismo, se defendió el impacto positivo de la reforma. El diputado Pedro Haces, también secretario general de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México, afirmó: "La productividad no se mide con el cansancio. Se construye con dignidad".
Finalmente, el Congreso deberá ahora realizar las reformas secundarias necesarias en un plazo máximo de 90 días tras su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
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