Ciudad de Buenos Aires,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Un estudio global detectó en un basural argentino el mayor foco de metano entre sitios de disposición de residuos. La medición coloca al país ante un problema visible desde satélites, con efectos sobre clima, salud pública y gestión urbana.
En 2025, el proyecto STOP Methane de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ubicó primero al Complejo Ambiental Norte III. El predio está en Campo de Mayo, al norte de Buenos Aires, y es operado por Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE).
Para el análisis, se utilizaron datos públicos de Carbon Mapper y registros de Tanager-1 y EMIT. La muestra incluyó más de 2.994 columnas de metano en 707 sitios de residuos, entre rellenos sanitarios y basurales.
La concentración de residuos orgánicos explica parte del resultado, porque ese material produce metano durante su descomposición sin oxígeno. Norte III recibe cerca del 85% de los residuos sólidos urbanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con más de 436.000 toneladas mensuales.
Universidad de California en Los Ángeles (UCLA)
El metano permanece menos tiempo en la atmósfera que el dióxido de carbono, pero atrapa más calor en periodos cortos. UCLA señaló que reducir esa contaminación figura entre las formas más rápidas de desacelerar el calentamiento global.
Una instalación que libera cinco toneladas de metano por hora puede igualar en un año el efecto climático de un millón de vehículos utilitarios deportivos. Ese parámetro muestra por qué las emisiones de rellenos sanitarios grandes se volvieron un objetivo de monitoreo satelital.
Para Argentina, el principal perjuicio aparece en la combinación de emisiones climáticas, residuos urbanos concentrados y captura incompleta de biogás. La situación también aumenta la exigencia sobre controles, separación de residuos y aprovechamiento energético del gas generado por la basura.
UCLA también vinculó estas fuentes con riesgos para la salud pública, especialmente cuando los sitios se ubican cerca de ciudades. En esos entornos, las nubes de metano funcionan como señales de fallas operativas en rellenos, basurales y sistemas de captura.
El país mantiene más de 5.000 basurales a cielo abierto, según datos citados en el reporte periodístico sobre el informe. Ese dato muestra la dimensión del problema fuera de los grandes rellenos urbanos.
CEAMSE cuestionó el alcance del estudio y sostuvo que las mediciones satelitales fueron puntuales. La empresa informó sistemas activos de captación y tratamiento de biogás para evitar la liberación directa de metano a la atmósfera.
UCLA aclaró que el ranking refleja tasas horarias detectadas y no acumulados anuales, porque los instrumentos no observan todo el planeta. Las mediciones dependen de condiciones de luz y nubosidad, por eso el listado funciona como una lectura de fuentes extremas detectables.
En abril de 2026, CEAMSE informó una captación de 16.000 metros cúbicos de biogás por hora, 16% más que registros previos. Ese excedente activó procedimientos de quema de biogás no utilizado para generación eléctrica, según la información reportada por la empresa.