
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La carne vacuna perdió presencia en los hogares argentinos, pese a ocupar durante décadas un lugar central en la alimentación y la identidad productiva del país. La reducción del poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una menor oferta llevaron el consumo a su registro más bajo del siglo.
En junio de 2026, el consumo promedio de los últimos doce meses cayó hasta 47 kilos anuales por habitante en Argentina. Esa cifra quedó 8,2% debajo del nivel registrado un año antes y representó una pérdida de 4,2 kilos por persona.
La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina informó que el consumo aparente alcanzó 1,02 millones de toneladas. Entre enero y junio, el mercado doméstico absorbió cerca de 131.830 toneladas menos frente al mismo periodo de 2025.
Durante el primer semestre, el abastecimiento interno cayó 11,5% interanual, mientras otras mediciones situaron la baja del consumo aparente cerca del 12%.. El volumen registrado también representó el peor primer semestre de las últimas tres décadas para el mercado doméstico argentino.
Precios reducen el margen de compra familiar
El principal factor detrás de la caída fue el aumento de los precios minoristas, superior al avance del nivel general de inflación. Los cortes vacunos acumularon un incremento interanual de 53,6%, mientras el Índice de Precios al Consumidor aumentó aproximadamente 33,4% durante igual periodo.
Carnes y derivados registraron una suba anual de 45%, por encima de la variación general informada para los precios al consumidor. En contraste, el pollo entero aumentó 29,9%, una diferencia que amplió su ventaja como alternativa más económica para numerosos hogares.
La cámara atribuyó la retracción al "menor poder de compra de los hogares, explicado por el aumento que registró el precio relativo de la carne vacuna en el último año". Esa diferencia entre ingresos y precios modificó las decisiones de compra, especialmente entre familias con presupuestos más ajustados.
Aunque los valores acumularon fuertes incrementos anuales, junio mostró una estabilización parcial en algunos productos ofrecidos en comercios minoristas. El precio promedio de los cortes bajó 0,1% mensual, con descensos en asado, nalga y cuadril.
Menor producción y más ventas externas
La reducción de la oferta también condicionó el abastecimiento interno, porque la faena cayó 8,9% interanual durante los primeros seis meses. Los establecimientos procesaron 6,02 millones de cabezas, dentro de un escenario marcado por una menor disponibilidad de ganado.
En los primeros seis meses del año, la producción total llegó a 1,428 millones de toneladas de res con hueso, 6,2% menos que un año antes. El mayor peso promedio de los animales contuvo parcialmente una caída más pronunciada en la producción de carne.
Mientras el mercado interno redujo su participación, las exportaciones crecieron 10,2% interanual y alcanzaron aproximadamente 408.600 toneladas de res con hueso. Estados Unidos amplió su cuota de importación, lo que permitió colocar cerca de 38.000 toneladas adicionales respecto del año anterior.
Gracias a un rodeo estimado en 51,5 millones de bovinos, Argentina conserva peso entre los principales productores y exportadores mundiales. Sin embargo, el mercado doméstico absorbió 71,4% de la producción, frente al 75,6% registrado durante el primer semestre de 2025.
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