
Foto: Instagram: Marcos Ponce
El agua se retiró y dejó una escena inusual: una antigua escalera, árboles sumergidos y sectores utilizados para buceo quedaron completamente expuestos. La transformación reveló la magnitud de una bajante que afecta las reservas hídricas y aumenta la presión sobre servicios esenciales.
La bajante se registró en el embalse Amutui Quimey, dentro del Parque Nacional Los Alerces, en la provincia argentina de Chubut. Durante julio de 2026, el nivel quedó aproximadamente 20 metros por debajo de la cota máxima esperada para la temporada invernal.
Marcos Ponce, buzo deportivo y fotógrafo subacuático, documentó el cambio mediante imágenes tomadas desde posiciones similares en distintos momentos. Los registros muestran que sectores cubiertos por varios metros de agua durante 2025 ahora pueden recorrerse caminando sobre terreno seco.
"Donde yo el año pasado había estado buceando, hoy se camina. El agua se fue realmente y ahí surge la idea de hacer esta producción", relató Ponce. En otro sector, un ciprés de casi cinco metros quedó rodeado por suelo expuesto después de permanecer bajo una columna de agua.
Menos nieve reduce las reservas del embalse
La disminución responde principalmente a dos inviernos con escasas nevadas y varios períodos estivales con precipitaciones reducidas. El agua acumulada en forma de nieve alimenta estos sistemas durante el deshielo y sostiene los niveles durante los meses cálidos.
Para la empresa encargada de operar la central hidroeléctrica Futaleufú, la reducción del agua proveniente de la cordillera explica gran parte del descenso registrado.
La central hidroeléctrica también regula el nivel según sus necesidades operativas y la demanda de generación eléctrica. Sin embargo, la magnitud de esta bajante supera las variaciones estacionales registradas por Ponce entre 2020 y 2022.
Esta reducción de las reservas supera el impacto visual sobre el paisaje protegido y compromete distintos usos del agua. Menores volúmenes pueden reducir la generación hidroeléctrica, limitar el abastecimiento urbano y disminuir los caudales disponibles para actividades productivas.
Incendios y restricciones aparecen entre los principales riesgos
Los suelos, pastizales y bosques reciben menos humedad cuando la nieve disminuye y las temporadas cálidas se prolongan. Esa combinación puede favorecer incendios forestales y dificultar las tareas de prevención durante los meses con temperaturas más elevadas.
Ponce resumió los posibles efectos en una declaración sobre el futuro inmediato de la cuenca. "Esto tiene muchísimas consecuencias, sequías en los veranos, incendios, prohibición de agua potable para las ciudades y para las producciones", expresó.
La menor disponibilidad también puede obligar a aplicar planes de contingencia para administrar el agua potable en ciudades cercanas. Esquel ya utilizó medidas similares durante períodos anteriores, mientras otras localidades dependen de caudales conectados con la cuenca cordillerana.
El terreno descubierto evidencia la magnitud del descenso, mientras las autoridades siguen evaluando el volumen de agua restante. La evolución del embalse determinará su capacidad para sostener consumo urbano, producción, generación eléctrica y prevención de incendios.
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