
Foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La lepra sigue presente en Colombia fuera de los registros completos encargados de medir su alcance sanitario y social. La alerta fue presentada por Beatriz Miranda-Galarza, relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la discriminación contra personas afectadas por lepra, también llamada enfermedad de Hansen. La experta señaló que el país reporta entre 280 y 300 nuevos casos anuales, pero organizaciones de pacientes sostienen que la cifra real podría ser hasta tres veces mayor.
En Colombia, la enfermedad mantiene relevancia por su persistencia en comunidades con menor acceso a diagnóstico, tratamiento y seguimiento médico. Miranda-Galarza realizó una visita del 2 al 10 de junio por Sincelejo, Bogotá y Cundinamarca, donde revisó condiciones sanitarias y barreras sociales. Durante esa evaluación, afirmó que la lepra "no es una enfermedad del pasado" y pidió tratarla como un problema sanitario y de derechos humanos.
La causa médica y el subregistro
Una bacteria causa esta enfermedad y puede transmitirse mediante contacto prolongado con una persona infectada sin tratamiento. Su detección puede tardar años, porque los síntomas pueden permanecer latentes durante periodos prolongados antes de manifestarse. Ese comportamiento complica el diagnóstico temprano y aumenta la posibilidad de secuelas físicas cuando la atención llega tarde.
La Organización Mundial de la Salud estima 200 mil casos oficiales anuales en el mundo, pero Miranda-Galarza advirtió: "esos datos lastimosamente no son confiables". Según la relatora sostuvo, los equipos médicos en terreno reportan cifras que en ocasiones triplican los datos comunicados por los gobiernos. También señaló que cerca del 39% de los casos anuales reportados oficialmente presentan discapacidad severa, clasificada como grado 2.
Parte del subregistro en Colombia se relaciona con la falta de personal especializado y el desconocimiento entre nuevos profesionales de salud. Miranda-Galarza afirmó que la lepra dejó de ocupar un lugar sustantivo en currículos de medicina y capacitaciones sanitarias. Esa brecha favorece diagnósticos equivocados, retrasos en tratamiento gratuito y ausencia de seguimiento para pacientes ya identificados.
Impacto sanitario y social
El impacto de la lepra en Colombia supera la dimensión clínica y alcanza espacios laborales, educativos y comunitarios. Personas afectadas enfrentan estigma, discriminación y dificultades para obtener reconocimiento de discapacidad, rehabilitación y protección social. La relatora señaló que quienes viven en pobreza, zonas rurales o contextos de violencia y desplazamiento enfrentan mayor exposición a estas barreras.
La enfermedad también conserva una carga histórica asociada con antiguos leprosarios, como Agua de Dios y Contratación. Durante décadas, personas afectadas sufrieron segregación, restricciones de libertades y separación de familias en esos espacios. Miranda-Galarza pidió reconocer públicamente esas violaciones y adoptar medidas de reparación, memoria histórica y garantías de no recurrencia.
Colombia cuenta con organizaciones de personas afectadas que promueven acceso a servicios médicos, educativos y sociales. La relatora destacó el fortalecimiento de esas organizaciones y el diálogo con autoridades sanitarias como avances para una atención integral. También pidió una respuesta basada en igualdad, accesibilidad, rehabilitación, salud mental, educación pública y participación de las comunidades afectadas.
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