Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
La desvinculación de los presentadores Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego de Caracol Televisión dio paso a una serie de denuncias por acoso sexual en medios colombianos que no tardaron en viralizarse. En redes sociales, periodistas comenzaron a compartir sus testimonios bajo las etiquetas #MeTooColombia y #YoTeCreoColega, en lo que muchos describen como un fenómeno colectivo sin precedentes en el país. La magnitud de los señalamientos activó investigaciones formales por parte de la Fiscalía y generó respuestas públicas desde distintos sectores del periodismo.
El canal, uno de los más influyentes en Colombia, informó el 24 de marzo de 2026 que puso fin a su relación laboral con ambos presentadores. "Estas decisiones no constituyen un juicio de valor sobre los hechos denunciados, ni implican una conclusión sobre responsabilidades individuales", indicó el comunicado oficial. Las acusaciones fueron calificadas por la empresa como "de particular gravedad", y señaló que su respuesta busca "proteger la integridad de todas las personas involucradas y sus familias".
Al conocerse la noticia, decenas de periodistas comenzaron a relatar públicamente situaciones de acoso laboral que, en algunos casos, se remontan a varios años. La periodista Juanita Gómez escribió: "Tener que quitarse de encima a un presentador a la fuerza, varias veces y a empujones para que no le dé un beso en un ascensor no es normal y nunca debió ocurrir". Por su parte, Mónica Rodríguez afirmó en su cuenta de X: "Muchos conocen quiénes son. En el mismo canal, desde abajo hasta arriba, saben lo que esos y otros personajes han hecho a varias mujeres".
El movimiento Me Too —"Yo también", en inglés— surgió en Estados Unidos en 2006, pero alcanzó notoriedad mundial en 2017 tras una serie de denuncias públicas contra el productor de cine Harvey Weinstein. Desde entonces, se consolidó como una red de apoyo y visibilización para víctimas de acoso y violencia sexual, especialmente en contextos laborales marcados por relaciones de poder. El fenómeno se extendió a distintos países y sectores, generando procesos legales, reformas institucionales y cambios en la conversación pública sobre género y poder.
Como parte de la respuesta institucional, la Fiscalía General habilitó un canal de atención específico para recibir denuncias y orientarlas con enfoque de género. Asimismo, se abrió una investigación formal contra los presentadores de Caracol y se revisó el caso judicial que involucra al director de RTVC, Hollman Morris. La periodista Lina Castillo, quien lo denunció en 2019 por acoso, había sido acusada por él de injuria y calumnia. Ante la controversia, la Fiscalía reasignó el expediente a una fiscal de alto rango. En su resolución se lee: "Es deber de la Fiscalía evaluar dicha denuncia con enfoque de género, para que esta no tenga un efecto silenciador en las víctimas".
Al menos 100 periodistas firmaron una carta en respaldo a Castillo. En el documento afirman: "Las abajo firmantes solicitamos a la justicia colombiana y a la Fiscal General de la Nación, Luz Adriana Camargo, que se ofrezca un juicio con garantías y con enfoque de género".
Las reacciones dentro de los medios no se hicieron esperar. Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, aseguró: "Aquí no somos jueces, pero tampoco somos espectadores". Camila Zuluaga, también vinculada al grupo, expresó su respaldo: "Aplaudo a las mujeres jóvenes que se atrevieron a denunciar".
A raíz de estos hechos, periodistas independientes habilitaron canales de denuncia confidencial para recibir nuevos testimonios y brindar acompañamiento legal. Mientras tanto, el Me Too colombiano continúa creciendo, con consecuencias directas en medios públicos y privados, y bajo la atención de la justicia y la opinión pública.