Ciudad de México,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
Estados Unidos acusó al gobierno saliente de Chile, comandado por Gabriel Boric, de comprometer la seguridad regional por avalar un proyecto de cable submarino con China. La situación escaló con la revocación de visas a tres altos funcionarios, marcando un episodio diplomático inédito a solo semanas del cambio presidencial. El proyecto, aún en fase de análisis, provocó una respuesta inmediata de Washington, que expresó preocupación por los riesgos a la infraestructura crítica de telecomunicaciones.
La medida fue ejecutada por el Departamento de Estado estadounidense y recayó sobre el ministro de Transportes Juan Carlos Muñoz, el subsecretario de Telecomunicaciones Claudio Araya y el jefe de gabinete de Subtel, Guillermo Petersen. Todos ellos participaron en la evaluación técnica del proyecto Chile-China Express (CCE), que busca conectar Valparaíso con Hong Kong a través de un cable de fibra óptica.
"Durante los últimos dos meses yo he tenido una gran cantidad de reuniones con ministros y funcionarios del gobierno sobre este tema. Fui muy claro acerca de nuestra preocupación y franco acerca de las amenazas no solo a la seguridad chilena, sino a la seguridad de la región entera", declaró el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd.
La revocación de las visas fue autorizada directamente por el secretario de Estado Marco Rubio. En el comunicado oficial, acusaron a los funcionarios chilenos de "haber dirigido, autorizado o financiado actividades que comprometieron infraestructura crítica de telecomunicaciones y afectaron la seguridad regional en el Hemisferio Occidental".
Desde La Moneda, el ministro Juan Carlos Muñoz calificó la decisión como "desmedida y arbitraria", y agregó: "evidentemente, atenta contra la soberanía de nuestro país" . Además, relató que fue advertido previamente por el embajador Judd sobre la posibilidad de sanciones si el proyecto seguía adelante: "Ellos veían que un cable que cruzara el Pacífico desde China a nuestro país era una condición de inseguridad, un riesgo a la seguridad nacional tanto para su país como para el nuestro".
La cancillería chilena presentó una nota de protesta formal, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores, Alberto van Klaveren, sostuvo: "ningún funcionario del Gobierno de Chile ha colaborado en acciones que pongan en riesgo la seguridad de nuestro país, o de la región" . El gobierno cuestionó el uso de las visas como mecanismo de presión, y recalcó que el proyecto CCE aún no fue aprobado oficialmente.
Brandon Judd advirtió que la situación podría escalar a la revisión de todos los acuerdos bilaterales, incluyendo el programa Visa Waiver. "Esto podría obligarnos a revisar todos los programas de intercambio de información con Chile", señaló el diplomático.
Mientras tanto, el presidente electo José Antonio Kast prepara su visita a Miami para participar en una cumbre convocada por el mandatario estadounidense, Donald Trump, el próximo 7 de marzo. Judd expresó confianza en poder trabajar con la nueva administración: "Esperamos trabajar con el nuevo gobierno para asegurar la seguridad y prosperidad que el pueblo chileno exige".