Gobierno de Estados Unidos acusa a China de ocultar información sobre COVID-19

 02-04-2020
Iván González

 

   

 

Las fricciones parecen no terminar entre los gobiernos de Estados Unidos y China: después de la acusación hecha el 16 de marzo por los gobernantes del país asiático de que el paciente cero fue introducido a Wuhan por Estados Unidos, Mike Pompeo acusó al gobierno chino por esconder información sobre COVID-19.

El 1 de abril de 2020, el secretario de Estado estadounidense pidió transparencia a las autoridades chinas y de otros países con relación a los datos presentados sobre la pandemia para terminar cuanto antes con la misma, luego de que los servicios de inteligencia de la Casa Blanca concluyeran que Pekín ocultó información sobre el alcance del coronavirus en China. Esta acción, según los expertos consultados por la Casa Blanca, tuvieron un efecto negativo al fomentar la extensión del virus y dañar la imagen de los expertos de la salud internacionales.

La asesora de inmunología del gobierno de los Estados Unidos, Deborah Birx, aseguró que los datos proporcionados por el gobierno asiático al inicio de la pandemia influyeron en la percepción de la comunidad médica para tomarla como un padecimiento "serio pero no tan grave como muchos piensan", esto debido a la falta de datos que, aseguran, escondió deliberadamente el gobierno chino. Actualmente, los números del coronavirus en China son de 3,316 muertos y más de 82,000 infectados, mientras Estados Unidos cuenta con más de 4,000 muertos y 189,000 infectados.

Esta teoría es apoyada por la Universidad de Southampton y la división española de Reporteros Sin Fronteras, quienes sugieren una disminución de 86% en el número total de casos en China -y una disminución similar en el ámbito global- si las medidas tomadas el 20 de enero hubieran sido implementadas dos semanas antes, cuando existían pruebas suficientes para considerar al coronavirus como una amenaza mundial. Reporteros Sin Fronteras asegura que la tardanza en la información se debe al control que ejercen las autoridades chinas sobre los medios de comunicación, quienes habrían podido informar a la población de la gravedad del padecimiento y evitado, posiblemente, la pandemia actual.

China, por su parte, somete sus datos a consideración después de tomar en cuenta las medidas de cuarentena adoptadas por su gobierno, mucho más estrictas que las puestas en acción por países como Estados Unidos, Italia o España, de los más afectados por la pandemia. Cabe destacar que el reporte generado por la Casa Blanca y revelado bajo condición de anonimato surge en una época especialmente difícil para el gobierno de Donald Trump, donde existe una crítica generalizada por no tomar en serio la pandemia y adoptar medidas poco estrictas para la protección de la salud pública en su país.

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