
Foto: Google Maps
Rebeldes hutíes tomaron el control de la isla de Perim, un punto estratégico ubicado en medio de Bab al Mandeb, el estrecho que conecta el golfo de Adén con el mar Rojo. El grupo también avanzó sobre el puerto de Moca y otras zonas costeras, mientras las tropas del Gobierno yemení internacionalmente reconocido se retiraron de la isla un día antes de la captura.
Este avance abre un nuevo foco de presión sobre una de las rutas más sensibles del comercio energético, especialmente en un momento en que el tránsito por el estrecho de Ormuz permanece prácticamente paralizado.
Fuente: Club de la Cultura Árabe
Uno de los países más expuestos es Arabia Saudita, que había incrementado sus exportaciones de petróleo desde Yanbu, en el mar Rojo, para reducir su dependencia de Ormuz. Esa alternativa necesita atravesar Bab al Mandeb para alcanzar el océano Índico y las principales rutas marítimas internacionales.
Antes de la guerra en Oriente Medio, Bab al Mandeb concentraba el 12% de los flujos mundiales de petróleo en 2023, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos. Además, es la única entrada al canal de Suez desde el sur, por lo que una interrupción puede afectar tanto al transporte de hidrocarburos como a los grandes cargueros que conectan Asia y Europa.
Ormuz y Bab al Mandeb, dos cuellos de botella
Teherán ha utilizado la paralización del tránsito por Ormuz como instrumento de presión en su enfrentamiento con Estados Unidos e Israel. El avance hutí sobre Bab al Mandeb añade otra vulnerabilidad para los hidrocarburos que salen de la región y golpea directamente una de las alternativas utilizadas por Arabia Saudita para sortear los problemas en el golfo Pérsico.
La situación ocurre después de una nueva escalada militar entre Washington y Teherán. El Mando Central estadounidense hundió cinco petroleros vinculados a Irán en el golfo Pérsico en represalia por ataques de la Guardia Revolucionaria Islámica contra un buque de guerra estadounidense. Irán respondió con ataques contra barcos y destructores en Ormuz, además de bases estadounidenses en Jordania.
Los hutíes también participaron en esa escalada con ataques contra instalaciones petroleras del sur de Arabia Saudita, que provocaron incendios y obligaron al reino a suspender temporalmente parte de sus operaciones, según comunicó el Ministerio de Energía saudí.
Mohamed Abdulsalam, portavoz y jefe negociador hutí, sostuvo que la navegación por el mar Rojo y Bab al Mandeb es "segura" y que el comercio internacional continúa con normalidad. Sin embargo, el Gobierno yemení internacionalmente reconocido y sus aliados mantienen una posición opuesta y acusan al grupo de amenazar la seguridad regional y el tráfico marítimo.
Arabia Saudita busca contener una presión creciente
Oleoducto Este-Oeste (Petroline), que conecta los campos petroleros con el puerto de Yanbu en el Mar Rojo. Fuente: Google Maps
El impacto para Riad no se limita a las rutas marítimas. Con la toma del estrecho, el país decidió suspender de manera preventiva su único oleoducto que permite exportar petróleo sin pasar por el estrecho de Ormuz. La medida fue tomada luego de que el Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita asegurara que el oleoducto Este-Oeste fuera atacado por drones lanzados desde Irak. Según las autoridades, Riad ha decidido no contraatacar.
Esta situación pone aún más contra las cuerdas el potencial energético de Arabia Saudita. La OPEP informó que la nación redujo 23% su producción petrolera en agosto, hasta alcanzar su nivel más bajo del año.
Ante la nueva escalada, Pakistán trasladó a Teherán una advertencia de Arabia Saudita para que contenga a sus aliados hutíes. Un alto funcionario iraní respondió que Irán "no controla" al grupo yemení.
Riad también ha buscado reforzar su margen de respuesta mediante acuerdos regionales. El 31 de julio anunció una coalición multinacional del mar Rojo destinada a proteger la libertad de navegación y las rutas de suministro energético en Bab al Mandeb, el mar Rojo y el golfo de Adén frente a los ataques hutíes.
El petróleo refleja la tensión regional
Los mercados ya comenzaron a absorber el riesgo. El barril de Brent volvió a rondar los 100 dólares mientras la ofensiva hutí avanzaba sobre la costa occidental de Yemen y las perturbaciones en Ormuz seguían condicionando el transporte energético.
La importancia de los hutíes también aumentó dentro del llamado eje de la resistencia. Con otros aliados de Teherán debilitados o menos activos, su capacidad para alterar el tráfico por Bab al Mandeb adquiere mayor peso estratégico en una guerra donde Irán ha utilizado Ormuz para compensar su desventaja militar frente a Estados Unidos e Israel.
La participación hutí en el conflicto se remonta al 28 de marzo. Después de mantenerse en gran medida al margen durante varios meses, el grupo declaró un bloqueo naval contra Arabia Saudita en julio e intensificó sus ataques contra el sur del reino en septiembre.
Irán celebró públicamente la victoria de los rebeldes en la zona costera. Al mismo tiempo, las negociaciones entre los hutíes y Arabia Saudita permanecen detenidas. "Las negociaciones entre los hutíes y Riad están paralizadas, ya sea vía Naciones Unidas o vía Omán", señaló Maysaa Shujaa Al Deen, analista de la organización yemení Sana’a Center.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS