Ciudad de México,
Axel Olivares
Crédito foto: Truth Social/Donald Trump
A dos meses de las elecciones legislativas en Hungría, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su apoyo total al primer ministro Viktor Orbán, consolidando una de las alianzas políticas más visibles entre líderes conservadores en el panorama internacional actual.
Trump reafirmó públicamente su respaldo a Orbán mediante una publicación en su plataforma Truth Social. En el mensaje, calificó al líder húngaro como un "verdadero amigo, luchador y GANADOR", y aseguró que "jamás defraudará al gran pueblo húngaro". También destacó su papel en impulsar la economía, proteger las fronteras y frenar la inmigración ilegal.
En respuesta a esta muestra de apoyo, Orbán confirmó que viajará a Washington "dentro de dos semanas" para asistir a la reunión inaugural de la "Junta de Paz" impulsada por Trump, con la intención de mediar en conflictos internacionales al margen de la ONU. El mandatario húngaro fue uno de los líderes presentes durante la firma de la organización comandada por Trump en el contexto del Foro Ecónomico Mundial en Davos.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, tiene programada una visita oficial a Hungría y Eslovaquia tras la Conferencia de Seguridad de Múnich, que se llevará a cabo del 13 al 15 de febrero. De acuerdo con su vocero, Tommy Pigott, Rubio se reunirá con "funcionarios clave para reforzar nuestros intereses bilaterales y regionales compartidos" entre Hungría y Estados Unidos.
En el panorama interno, Orbán enfrenta una contienda electoral complicada. Las encuestas lo sitúan detrás del partido de Peter Magyar, excolaborador convertido en crítico. Actualmente, la imagen de Orbán se encuentra profundamente polarizada. Aunque conserva un núcleo de apoyo sólido, su hegemonía de más de 15 años enfrenta grietas importantes. Por primera vez desde 2010, el partido gobernante (Fidesz) aparece por debajo o en empate técnico con la oposición en diversas encuestas.
Entre las principales críticas contra Orbán se encuentran el desvío de fondos públicos hacia una élite cercana al gobierno. Además, tres años de estancamiento económico y una de las inflaciones más altas de la UE han hecho que sectores rurales, tradicionalmente leales, empiecen a cuestionar su apoyo.
El respaldo de Trump busca fortalecer la imagen local e internacional del primer ministro y reforzar su legitimidad como aliado clave del conservadurismo global. La relación entre ambos líderes se cimenta en coincidencias ideológicas y estratégicas.
Desde la campaña electoral de 2024, Trump ha tenido a Orbán como un ejemplo de administración, compartiendo con él posturas en temas como el control migratorio, el rechazo a la burocracia europea y la necesidad de una "paz inmediata" en Ucrania. En este último aspecto, ambos han cuestionado la ayuda militar prolongada al país, desmarcándose de la línea mayoritaria en la OTAN.
Dentro de la Unión Europea, Orbán es la "oveja negra". Su administración ha propuesto en varias ocasiones el bloqueo de programas de asistencia a Ucrania. Asimismo, Orbán ha anunciado acciones legales contra la UE para oponerse al plan de eliminar gradualmente las importaciones de gas ruso para 2027, argumentando que es vital para su economía. Hungría sigue importando aproximadamente el 90% de su gas de Rusia a través del gasoducto TurkStream.
Orbán es el líder de la Unión Europea más cercano a Moscú. Su relación con Vladímir Putin combina una fuerte dependencia económica con una estrategia geopolítica que a menudo choca con la línea oficial de la OTAN y la UE.
Además, su gobierno ha tenido fricción con la UE por impulsar leyes consideradas discriminatorias como regular la presencia de contenidos relacionados con la diversidad sexual en espacios educativos, medios y materiales dirigidos a menores. Por otro lado, el primer ministro húngaro se ha caracterizado por tener una crítica severa contra el bloque europeo, afirmando que se encuentra en sus "últimas horas". A pesar de ello, no promueve una salida de Hungría. En su lugar, Orbán apuesta por una estrategia de conquista institucional desde dentro.
A finales de noviembre de 2025, Orbán viajó a Moscú para reunirse con Putin, siendo uno de los pocos líderes europeos en mantener este nivel de interlocución directa. En ese encuentro, se presentó como un mediador capaz de facilitar el plan de paz impulsado por Donald Trump. En este sentido, el primer ministro húngaro no solo se presta como uno de los aliados más leales a su par norteamericano, sino también como un puente entre ambas potencias para facilitar sus planes.