
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial ocurre en paralelo a un aumento de barreras comerciales, regulatorias y geopolíticas que podrían limitar su expansión, coincidieron líderes financieros y responsables monetarios durante un panel del Foro Económico Mundial.
Durante el encuentro, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, estableció un paralelismo entre la coyuntura actual y la década de 1920, al señalar que ambos periodos combinan avances tecnológicos con retrocesos en la integración económica. "Hoy, al igual que entonces, estamos viendo retrocesos en la integración del comercio global al mismo tiempo que avances en el progreso tecnológico", afirmó.
En su exposición, Lagarde hizo referencia a la década de 1920, cuando el comercio internacional cayó de aproximadamente 21% a 14% del PIB mundial en pocos años. En el escenario actual, indicó que aún no se observa una caída de esa magnitud, aunque sí una tendencia clara hacia la fragmentación.
La presidenta del BCE subrayó la diferencia central entre ambos periodos radicando en condiciones necesarias para que la tecnología se expanda. "Desarrollar hoy un modelo de frontera requiere alrededor de mil millones de dólares", explicó, al señalar que la inteligencia artificial depende del acceso amplio a datos y de economías de escala para amortizar las inversiones.
Según Lagarde, ese modelo se ve amenazado por la proliferación de leyes de privacidad, estándares divergentes y nuevas barreras regulatorias. "Eso se vería significativamente comprometido si tenemos un acceso limitado a los datos debido a distintas leyes de privacidad en el mundo y a barreras más proteccionistas", advirtió.
Larry Fink, presidente de BlackRock, coincidió en que la falta de cooperación internacional representa un riesgo estructural para el desarrollo tecnológico en las economías occidentales. "Si no cooperamos y no logramos escalar, China gana", destacó, al referirse a las diferencias regulatorias y a la acumulación de datos.
Fink señaló que el impacto económico del auge tecnológico dependerá de qué tan rápido se difunda su adopción tecnológica más allá de un grupo reducido de grandes empresas. "Si la tecnología queda solo en manos de seis grandes plataformas, fracasaremos", sostuvo, al destacar la importancia de una adopción amplia para impulsar la productividad.
Desde una perspectiva histórica, el economista Adam Tooze recordó que en los años veinte se intentó compensar la falta de acuerdos políticos mediante tecnología y finanzas. "Pensamos que un buen sustituto sería la tecnología y las finanzas", señaló, y explicó que ese enfoque no logró sostener la estabilidad global a largo plazo.
Lagarde concluyó que el desarrollo de la inteligencia artificial requiere un mínimo de cooperación internacional para evitar que la fragmentación limite sus beneficios. "El desarrollo de la inteligencia artificial es difícil de conciliar con la fragmentación en términos de estándares y acceso a licencias", remarcó.
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