
Foto: Jaydyn Isiminger / Universidad Estatal de Pensilvania
Los componentes esenciales para la vida podrían haberse formado en condiciones más diversas y extremas de lo que se pensaba, según nuevos hallazgos sobre el asteroide Bennu. Científicos de la Universidad Estatal de Pensilvania analizaron muestras de rocas recolectadas por la misión OSIRIS-REx de la NASA en 2023 y encontraron que ciertos aminoácidos podrían haberse originado en ambientes fríos y radiactivos durante los primeros momentos del sistema solar.
El estudio, publicado el 9 de febrero en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, señala un cambio significativo en la comprensión de cómo se formaron estas moléculas clave, necesarias para la vida. "Nuestros resultados revolucionan la idea que teníamos sobre la formación de aminoácidos en asteroides", afirmó Allison Baczynski, profesora adjunta de investigación en geociencias en Penn State y coautora principal del artículo.
Las muestras analizadas provienen de una cucharadita de polvo espacial del asteroide Bennu, de aproximadamente 4 mil 600 millones de años de antigüedad. Utilizando instrumentos especializados para medir isótopos, el equipo se centró en la glicina, el aminoácido más simple y un posible marcador de procesos prebióticos.
Anteriormente se creía que la glicina se formaba mediante la síntesis de Strecker, un proceso que requiere agua líquida caliente. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a que esta molécula podría haberse originado en hielo expuesto a radiación en las regiones más frías del sistema solar. "Existe una diversidad mucho mayor en las vías y condiciones en las que se forman estos aminoácidos", explicó Baczynski.
Los resultados fueron contrastados con análisis previos del meteorito Murchison, que cayó en Australia en 1969. Mientras que las moléculas de Murchison parecen haberse formado en entornos cálidos y húmedos, los aminoácidos de Bennu presentan un patrón isotópico diferente, lo que sugiere orígenes químicos distintos. "Los aminoácidos de Bennu muestran un patrón isotópico muy diferente al de Murchison", señaló Ophélie McIntosh, investigadora postdoctoral y coautora del estudio.
Uno de los hallazgos más enigmáticos fue la diferencia en los valores isotópicos de nitrógeno entre las dos formas especulares del ácido glutámico, un fenómeno sin explicación actual. "Tenemos más preguntas que respuestas ahora", reconoció Baczynski, al referirse a los retos científicos que abren estas diferencias inesperadas.
Además del equipo de Penn State, participaron investigadores de la NASA, el Centro de Vuelo Espacial Goddard, la Universidad Rowan y el Laboratorio Lunar y Planetario de la Universidad de Arizona. La investigación fue financiada por el Programa Nuevas Fronteras de la NASA y otros programas de apoyo federal.
Este hallazgo refuerza la hipótesis de que moléculas esenciales para la vida pudieron haber llegado a la Tierra desde el espacio, y amplía el rango de condiciones en las que pueden haberse formado. De cara al futuro, el equipo afirmó que continuará analizando más meteoritos para evaluar la diversidad de estos compuestos y su papel en el origen de la vida.
DESCARGA LA NOTA SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS