Computación en la nube amplía alcance sobre esquemas de información tradicionales

 27-09-2020
Ricardo Cocoletzi
   

 

Crédito foto: Freepik

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Amazon Web Services (AWS) nació en el año 2006 como alternativa a la infraestructura local cuando comenzó a vender recursos informáticos e instancias de almacenamiento, siendo la primer compañía en popularizar la computación en la nube. Los pasos de esta empresa fueron emulados por empresas como Google y Microsoft. En la actualidad, la computación en la nube tiene un alcance más amplio, abarcando desde la infraestructura hasta los modelos de software, sobre los esquemas de almacenamiento de información tradicionales.

Inteligencia artificial, computación sin servidor, bases de datos, contenedores, IoT (Internet of Things), aplicaciones comerciales, análisis de datos, entre otros; cada uno de estos subconjuntos tiene sus propios beneficios y desafíos, pero varias características de la computación en la nube pueden sustentar cada uno de ellos.

Adquisición de autoservicio e informática bajo demanda: compañías como AWS, Microsoft Azure, Google Cloud y otras plataformas de nube pública ofrecen los recursos a disposición de los usuarios con solo hacer clic en un botón o llamar a la interfaz de programación de aplicaciones (API, por sus siglas en ingles). Contando con centros de datos a nivel mundial, estos proveedores tienen una gran cantidad de activos informáticos y de almacenamiento listos.

De la mano de la capacidad de la computación bajo demanda va el aprovisionamiento de autoservicio de la computación en la nube. Esto significa que, en lugar de esperar a recibir nuevos servidores a un centro de datos privado, los desarrolladores tienen la opción de seleccionar recursos y herramientas que necesitan a través del portal de autoservicio de un proveedor de la nube. De esta forma, un administrador puede establecer políticas para limitar los equipos de desarrollo y tecnología de la información (TI).

Mancomunidad de recursos: aquellos proveedores de una nube pública se basan y confían en una arquitectura multiinquilino donde pueden ser acomodados varios usuarios al mismo tiempo. Las cargas de trabajo de los clientes son extraídas del hardware y el software subyacente, que sirven a varios clientes en el mismo host. Los proveedores de nube confían mucho más en hardware personalizado y capas de abstracción para mejora de la seguridad y la rapidez del acceso de los usuarios a los recursos.

Elasticidad rápida y escalabilidad: agrupar los recursos de la nube permite la escalabilidad a los proveedores y usuarios de la nube, pudiendo agregar o eliminar almacenamiento, recursos informáticos, redes y otros activos según se necesiten. Esto optimiza las cargas de trabajo para los equipos de TI de las empresas y ayuda a evitar cuellos de botella en los usuarios finales. La escala se puede hacer vertical u horizontalmente además, los proveedores ofrecen software de automatización para escalado dinámico.

Costos por uso: esta característica de la computación en la nube cambia el gasto de TI de Capex a Opex, -Opex, del inglés operational expenditures, costo permanente para el funcionamiento de un producto, Capex capital expenditure, coste de desarrollo o suministro de componentes no consumibles para el producto-. Anteriormente, un esquema de costo por segundo era la única forma de pagar por el servicio de la nube, hoy en día los proveedores poseen distintos planes de precios, ofreciendo en ocasiones costos más baratos a cambio de compromisos a más largo plazo.

Servicio medido: medir y monitorear el uso del servicio es útil tanto para proveedor y cliente. Proveedor y cliente informan sobre el uso de recursos y servicios como almacenamiento, procesamiento y ancho de banda. Con estos datos se calcula el consumo de recursos y se refleja en el modelo de pago por uso. De esta manera, el proveedor de la nube puede comprender mejor el uso de sus recursos y mejorar la infraestructura de los servicios ofrecidos.

Resistencia y disponibilidad: proveedores de la nube utilizan técnicas para protegerse contra la inactividad, como reducir las dependencias regionales para evitar puntos de falla. Los usuarios pueden hacer uso de zonas de disponibilidad, que tienen redes conectadas en varios centros de datos cercanos. Desafortunadamente estos sistemas no son infalibles y se pueden producir cortes, aquí las empresas deben contar con planes de contingencia.

Seguridad: los proveedores emplean a algunos de los expertos en seguridad del mundo equipando así a los servicios contra amenazas. Algunas firmas financieras dicen que la nube es un activo de seguridad. Los proveedores siguen el modelo de responsabilidad compartida.

Amplio acceso a la red: gran parte de la utilidad de la nube es su ubicuidad. Los usuarios pueden acceder a los datos o cargarlos en la nube desde cualquier lugar con conexión a Internet. Debido a que la mayoría de las empresas tienen una combinación de sistemas operativos, plataformas y dispositivos, la nube es una opción atractiva. Los proveedores de nube preservan el amplio acceso a la red monitoreando y asegurando varias métricas que reflejan cómo los clientes acceden a los recursos y datos de la nube.

De esta manera, la computación en la nube tiene un alcance más amplio, en términos de la infraestructura, modelos de software y hardware, así como en la accesibilidad para el usuario, sobre los esquemas de almacenamiento de información tradicionales.

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