Todo lo que debes saber sobre el "juicio de la década" entre Elon Musk y Sam Altman

 13-05-2026
Axel Olivares
   
Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Foto: Axel Olivares (Composición/NotiPress)

Silicon Valley acoge una rivalidad entre sus dos figuras más importantes. El juicio entre Elon Musk y Sam Altman ha llevado a muchos a describir el choque como "el juicio de la década".

La génesis formal del conflicto legal se remonta al 29 de febrero de 2024, cuando Elon Musk interpuso una demanda contra el CEO de OpenAI, Sam Altman, y el presidente de la empresa, Greg Brockman. Su argumento es que la firma se fundó con el fin de operar como una organización sin fines de lucro, una promesa que presuntamente habrían roto los actuales directores de la compañía al constituir una división comercial paralela con fines de lucro valorada en miles de millones de dólares. Por otro lado, la demanda alega que OpenAI mutó para convertirse en una "subsidiaria de facto y de código cerrado" de Microsoft"subsidiaria de facto y de código cerrado" de Microsoft.

El proceso se desarrolla en el Tribunal Federal de Oakland, California, bajo la dirección de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers. Actualmente, el caso entró en una etapa clave con el testimonio de Altman, consejero delegado de OpenAI y figura central detrás de ChatGPT.

De la promesa benéfica al modelo comercial

La demanda de Musk sostiene que Altman lo convenció de donar 38 millones de dólares (una cifra no comprobada) a OpenAI cuando aún funcionaba como organización sin fines de lucro. Según su postura, el dinero estaba destinado a una entidad benéfica orientada al desarrollo seguro de inteligencia artificial para beneficio de la humanidad.

El reclamo también señala que OpenAI pasó en 2018, año en el que Musk se retiro de la firma, a una estructura con fines de lucro. La acusación sostiene que ese cambio contradijo el pacto fundacional. En los alegatos iniciales, el abogado de Musk, Steven Molo, calificó el caso como el "robo de una organización benéfica".

La defensa de Altman ante el jurado

Altman respondió en el estrado a preguntas sobre su liderazgo y su confiabilidad. Bajo interrogatorio del abogado de Musk, rechazó los testimonios que lo describieron como una persona deshonesta. "Creo que soy un empresario honesto y digno de confianza", declaró.

La defensa de OpenAI sostiene que no existió un contrato formal que obligara a la empresa a permanecer sin fines de lucro de forma perpetua. Su equipo legal también argumenta que Musk buscó controlar OpenAI antes de abandonar la junta directiva en 2018.

El control de la AGI como punto de quiebre

El juicio también aborda la inteligencia artificial general, conocida como AGI o IAG, una etapa hipotética en la cual los sistemas de IA igualan capacidades cognitivas humanas en distintos ámbitos. Para Altman, esa posibilidad explica por qué OpenAI no debía quedar bajo el mando de una sola persona.

"Parte del motivo por el que pusimos en marcha OpenAI fue que no creíamos que la AGI pudiera quedar bajo el control de una sola persona, por buenas que fueran sus intenciones", dijo Altman ante el jurado.

El consejero delegado recordó además una conversación interna sobre qué ocurriría si Musk controlaba OpenAI y moría. Altman describió ese episodio como "particularmente escalofriante" y afirmó que Musk planteó que el control podría pasar a sus hijos.

Según la demanda de Musk, OpenAI ya ha alcanzado ese nivel y acusa a la junta de mantener estos avances bajo estricto secreto comercial para eludir la obligación original de liberar el código al público de forma gratuita.

La financiación y el papel de Microsoft

La necesidad de recursos aparece como otro eje del proceso. Según la versión presentada por OpenAI, Altman y Greg Brockman buscaban recaudar 100 millones de dólares en 2015, pero Musk los animó a elevar el compromiso hasta 1,000 millones de dólares.

OpenAI sostiene que el desarrollo de AGI requería una capacidad de cómputo enorme y "miles de millones de dólares al año". Es aquí donde entra Microsoft. La organización creó una entidad comercial para atraer capital, incluida la inversión de la empresa.

Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, declaró sobre la necesidad de construir supercomputadoras específicas para el desarrollo de OpenAI. Su testimonio reforzó el argumento de que la infraestructura tecnológica era central para sostener el avance de ChatGPT y otros modelos.

Una relación rota

La crónica judicial también expuso el deterioro personal entre Musk y Altman. Según el testimonio de Altman, Musk intentó en varias ocasiones que Tesla absorbiera OpenAI, una operación que la empresa consideró incompatible con su misión.

Hacia el final de su declaración, Altman dijo que en los primeros años tuvo una alta consideración por Musk. Luego describió el quiebre de la relación con una frase directa: "Sentí que nos había abandonado, que no había cumplido sus promesas, que había colocado a la empresa en una situación muy complicada, había puesto en riesgo la misión y en realidad no le importaban las cosas que yo creía que le importaban".

¿Qué puede pasar con OpenAI?

Musk pide que OpenAI vuelva a operar como organización sin fines de lucro, que Altman y Brockman sean destituidos y que se reintegren más de 130,000 millones de dólares al brazo benéfico de la empresa.

El jurado deberá resolver si OpenAI cambió legítimamente su estructura para financiar el desarrollo de inteligencia artificial avanzada o si incumplió una obligación vinculada a su origen benéfico. La decisión también podría afectar los planes de la empresa para avanzar hacia una oferta pública inicial y definir el peso legal de las promesas filantrópicas en compañías tecnológicas.

Si el jurado falla a favor de Musk, la justicia podría obligar a OpenAI a liberar públicamente los códigos fuente y los pesos de entrenamiento de herramientas insignia como GPT-4 o sus variantes más avanzadas. Al revertir la empresa estrictamente a una ONG, perdería la capacidad de levantar rondas de inversión multimillonarias.

Si el tribunal desestima por completo las demandas de Musk, el ecosistema de IA consolidará su rumbo actual bajo un modelo centralizado. Se creará un precedente legal fuerte que validará que las empresas de tecnología nacidas como filantrópicas o sin fines de lucro puedan evolucionar legítimamente hacia estructuras comerciales masivas.




DESCARGA LA NOTA  SÍGUENOS EN GOOGLE NEWS