Una década con obesidad desde la infancia puede adelantar problemas de salud

 30-09-2026
Patricia Manero
   
Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

Foto: Sergio F Cara (NotiPress)

La obesidad infantil ya afecta a uno de cada diez niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años en el mundo. De acuerdo con un informe publicado por UNICEF en 2025, alrededor de 188 millones de menores viven con obesidad y su prevalencia en este grupo de edad pasó de 3% en 2000 a 9.4%. La duración de la enfermedad adquiere especial relevancia cuando comienza desde edades tempranas.

El médico bariatra, David Montalvo, especialista en medicina cannábica, explica para NotiPress que un niño que desarrolla obesidad a los ocho años puede llegar a los 18 después de una década con alteraciones metabólicas relacionadas con el exceso de tejido adiposo. El riesgo, por tanto, no se limita al peso que presenta en un momento determinado, sino también involucra el tiempo durante el cual permanece con la enfermedad.

El tejido graso produce citocinas o citoquinas, sustancias que participan en diferentes procesos del organismo. Según Montalvo, cuando existe un exceso de grasa durante un periodo prolongado puede aumentar su producción y favorecer un proceso inflamatorio persistente. A lo largo de los años, este escenario puede acompañarse de complicaciones como diabetes tipo 2, hipertensión e hígado graso a edades más tempranas de lo esperado.

El sobrepeso y la obesidad también pueden presentarse desde la infancia junto con menor actividad física, problemas para dormir y apnea del sueño. A estos factores se suman cambios metabólicos que, con el tiempo, pueden favorecer una inflamación generalizada de baja intensidad y el desarrollo de aterosclerosis, proceso en el que se forman placas de colesterol que obstruyen las arterias y reducen el flujo sanguíneo.

Montalvo señala que hace algunas décadas la obesidad aparecía con mayor frecuencia en etapas posteriores de la vida. Actualmente, algunas personas pueden alcanzar la edad adulta después de haber vivido muchos años con la enfermedad. Así, llegar a los 30 años con obesidad desde la infancia implica una exposición prolongada y, de acuerdo con el especialista, un mayor deterioro vascular acumulado.

Atender el exceso de peso durante la infancia no significa someter a los menores a dietas restrictivas ni convertir el peso en el centro de su vida. El seguimiento médico permite revisar crecimiento, alimentación, actividad física, sueño y otros factores relacionados con su salud. Montalvo también destaca el papel del hogar en la formación de hábitos: los niños aprenden a comer a partir de lo que se les ofrece, dentro de las posibilidades socioeconómicas y culturales de cada familia.

Por ello, cuando un niño presenta sobrepeso u obesidad, el especialista recomienda no esperar a que el problema desaparezca conforme crezca y acudir con un profesional de la salud para valorar su condición y definir un manejo acorde con su edad y etapa de crecimiento.


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