
Foto: Sergio F Cara (NotiPress/Composición)
Reconocer y responder rápidamente a los primeros signos de un infarto puede marcar una diferencia significativa en la recuperación de los pacientes, según información del Hospital Houston Methodist. Especialistas de la institución advierten que los síntomas no siempre son evidentes, y su identificación oportuna permite iniciar tratamientos médicos que reducen el daño al tejido cardíaco.
El Dr. Miguel Quiñones, cardiólogo del Houston Methodist, enfatiza la importancia de una atención inmediata: "El músculo cardíaco necesita mucha sangre. Necesita sangre constantemente para sobrevivir y seguir funcionando, si el músculo cardíaco empieza a morir, tiene poco tiempo para sobrevivir. Si lo tratamos a tiempo, podemos hacer muchas cosas para minimizar ese daño".
Los expertos señalan que el periodo más efectivo para actuar son los primeros 90 minutos tras la aparición de los síntomas. En ese lapso, el equipo médico puede administrar medicamentos para disolver coágulos o realizar procedimientos para reabrir las arterias bloqueadas. Al respecto, Quiñones indica: "Tenemos que actuar con mucha rapidez para minimizar el impacto en el músculo cardíaco. Aun así, habrá algo de daño, pero será una fracción de lo que habría sido si el tratamiento se hubiera retrasado".
El protocolo en urgencias incluye un electrocardiograma (ECG) y pruebas de marcadores cardíacos para determinar la condición del paciente. Durante esta etapa, el registro administrativo se omite para priorizar la atención clínica. La intervención inmediata busca salvar tejido cardíaco vital.
No todos los ataques cardíacos presentan síntomas clásicos como dolor torácico o dificultad para respirar. Según Quiñones: "Podrías vomitar o empezar a sudar profusamente, o sentir dolor en el brazo pero no en el pecho. Algunas personas van al dentista porque tienen dolor en la mandíbula y creen que es una infección dental. Pueden faltar al trabajo porque tienen malestar estomacal".
Las señales de advertencia pueden pasar desapercibidas, sobre todo en mujeres y personas con enfermedades crónicas. En palabras de Quiñones: "Podría ser simplemente una sensación de malestar o de falta de aire, de sentirse mal sin saber por qué. La mayoría de las personas no experimentan ese dolor inmediato que cabría esperar".
Aunque los síntomas pueden aparecer de forma repentina, también es común que se desarrollen gradualmente a lo largo de varias horas o incluso días. Esta progresión brinda una oportunidad clave para buscar ayuda médica antes de que ocurra un daño grave.
Quiñones aclara que la mayoría de los infartos se originan por la acumulación de placa en las arterias. "Nadie desarrolla placa de la noche a la mañana", afirma. "Una placa en la arteria puede tardar 20 años o más en desarrollarse, y por eso la prevención es tan importante".
Además, menciona que dejar de fumar, controlar la presión arterial y reducir el colesterol son acciones que pueden disminuir el riesgo de infarto. "El tiempo es oro, y reconocer los síntomas es fundamental", concluye. "No dude en llamar".
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