La vida antes y después de Google Maps, Waze, el GPS y otras tecnologías similares

 09-07-2019
Belem Ruiz

 

   

 

¿Cómo era la vida antes de la aparición de tecnologías de navegación como el Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System, GPS), Google Maps o Waze? En 2019, no sólo las aplicaciones relacionadas directamente con movilidad (Uber, Didi, Sin Delantal, Rappi, Moovit, Bird, Lime...) requieren servicios de geolocalización, asimismo los emplean apps del tipo de Airbnb, WhatsApp o Tinder. Más allá de los beneficios, ¿cuáles son algunas de las desventajas de éstas y otras tecnologías similares? ¿Se ve afectado el cerebro humano al no recurrir de la misma manera que antes a su memoria espacial?

Google Maps y su Google Street View nos han hecho la vida mucho más fácil, pues si sabemos usar bien estas herramientas tecnológicas y otras similares difícilmente nos perderemos en las calles de una ciudad; mención aparte merecen las funciones que permiten acceder a atajos para ganarle al tránsito o llevar el turismo de sillón a un nivel completamente nuevo; ¿y qué decir de las horas y el esfuerzo ahorrados cuando estamos en búsqueda de un nuevo lugar para vivir? Aunque no todo son ventajas, por ejemplo: a muchos usuarios preocupa el hecho de que Google lleve registro de los lugares visitados por ellos.

¿Y qué hay de nuestro cerebro?, ¿cómo han cambiado el GPS, Google Maps o Waze el uso de nuestra memoria espacial? El pensamiento espacial nos ayuda a estructurar, integrar y recordar ideas; se trata de una habilidad fundamental para los seres humanos, una mayor habilidad de navegación se ha vinculado a un mayor desarrollo del hipocampo (región cerebral responsable de la memoria espacial) y quienes poseen un desarrollo más fuerte del hipocampo tienden a navegar con mapas cognitivos complejos, en tanto el resto de las personas suelen memorizar direcciones paso a paso.

No obstante mucho se ha escrito en torno a si el internet y las aplicaciones móviles como Google Maps o Waze nos están volviendo tontos, en realidad, esto es poco probable. Si bien algunos científicos aseguran que el acceso a la red de redes disminuye nuestros talentos de percepción, cognición y resolución de problemas, también es cierto que estas nuevas herramientas tecnológicas contribuyen a mejorar los índices de alfabetización geográfica en el mundo, facilitan y promueven la conciencia espacial de los usuarios.

Atrás quedaron los días de los mapas impresos para movernos en una ciudad (conocida o no), son pocos los usuarios de los GPS tradicionales o los incorporados en los automóviles, porque la mayoría prefiere usar Google Maps o Waze y demás apps similares. Google Maps tiene más de 10 millones de descargas en Google Play, mientras Waze supera los 7.5 millones de descargas. Usuarios nacidos en el siglo XXI probablemente no tengan un referente previo a estas innovaciones de geolocalización, pero quienes lo tienen pueden tener una idea del antes y el después de Google Maps, Waze, el GPS y otras tecnologías similares.

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