Argentina activa protocolos ante El Niño y evalúa beneficios para el agro

 03-08-2026
Martín Olivera
   
Portada | Argentina
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Ante un episodio de El Niño potencialmente intenso, Argentina comenzó a reforzar sistemas de alerta, protocolos de emergencia y herramientas para reducir daños. El fenómeno podría favorecer la producción agrícola mediante mayores precipitaciones, aunque también aumentaría los riesgos para ciudades, campos, rutas y comunidades ribereñas.

Durante la primavera y el verano de 2026 y 2027, las lluvias podrían superar los valores habituales en amplias regiones del país. Los mayores impactos se concentrarían en el Litoral, la región pampeana, el norte de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Corrientes.

El Servicio Meteorológico Nacional informó una probabilidad cercana al cien por ciento de continuidad durante el trimestre de julio, agosto y septiembre. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos proyectó un fortalecimiento posterior, con máxima intensidad hacia finales de 2026.

Los modelos estacionales no permiten anticipar cuántos milímetros caerán sobre cada ciudad con varios meses de anticipación. Sin embargo, muestran mayores probabilidades de lluvias intensas, tormentas severas, granizo y precipitaciones concentradas durante períodos breves.

Más agua puede favorecer cosechas y exportaciones

El sector agropecuario podría recibir beneficios después de varios ciclos marcados por déficits de humedad en diferentes zonas productivas. Una recuperación de los suelos favorecería los rendimientos de soja, maíz y trigo, además de ampliar los volúmenes destinados a exportación.

Morgan Stanley ubicó a Argentina entre un grupo de países con posibles ventajas económicas derivadas del fenómeno climático. El banco sostuvo que mayores lluvias podrían mejorar la producción agrícola, fortalecer las exportaciones y aumentar los ingresos de divisas.

"Las mayores lluvias pueden mejorar los rindes de soja, maíz y trigo, fortaleciendo las exportaciones agrícolas y los flujos de divisas", indicó el informe.

Ese escenario dependerá de la distribución y duración de las precipitaciones, porque el exceso hídrico también puede perjudicar los cultivos. Los anegamientos complican la siembra, dificultan la cosecha, afectan caminos rurales y favorecen enfermedades que reducen la calidad o el volumen producido.

Los grandes cursos de agua representan otro factor de preocupación ante la posibilidad de lluvias persistentes en sus respectivas cuencas. Crecidas de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú podrían elevar el riesgo de inundaciones en localidades costeras y establecimientos productivos.

Provincias ajustan medidas frente al riesgo hídrico

Santa Fe coordina mesas de trabajo con más de cien municipios y comunas ubicados sobre la cuenca del río Paraná. Tigre reforzó su sistema de alerta temprana, mientras Zárate prepara esquemas preventivos para eventuales evacuaciones en barrios costeros.

Corrientes concentra una parte importante de las tareas preventivas por su exposición a humedales, cursos de agua y producción ganadera. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria comparó imágenes recientes con el episodio extremo registrado entre 1997 y 1998.

Durante aquel evento, aproximadamente 58% de la superficie provincial permaneció cubierta por agua, frente al 20% observado en abril de 2026. La diferencia equivale a más de tres millones de hectáreas actualmente libres, pero potencialmente expuestas ante lluvias extraordinarias.

Productores correntinos también pueden utilizar una plataforma digital que calcula la superficie efectiva de pastoreo bajo escenarios normales, secos o excesivamente húmedos. La herramienta permite ajustar la carga ganadera, organizar movimientos de animales y reducir pérdidas cuando disminuyen las áreas utilizables.




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