Bogotá,
Martín Olivera
Crédito foto: Martin Olivera (Composición/NotiPress)
A finales de 2026 y comienzos de 2027, el océano Pacífico ecuatorial podría presentar condiciones favorables para un episodio fuerte o muy fuerte. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima una probabilidad de 81% para un Niño fuerte entre octubre y diciembre. También calcula una posibilidad de 28% para una intensidad muy fuerte entre enero y marzo de 2027.
Visión Davivienda, el equipo de análisis económico y financiero de Davivienda, comparó un escenario afectado por El Niño con otro de condiciones climáticas estables durante el mismo periodo. Sus cálculos muestran que la inflación total podría cerrar 2026 en 6,74%, frente al 6,57% proyectado sin alteraciones climáticas. Para 2027, el indicador llegaría a 4,79%, mientras el escenario neutral lo ubicaría en 4,28%.
Las temperaturas elevadas suelen reducir las lluvias en varias zonas productivas, afectar los cultivos y disminuir la disponibilidad de alimentos frescos. Una oferta más limitada puede elevar los precios desde las centrales mayoristas hasta los comercios, restaurantes y hogares.
El impacto también podría alcanzar la electricidad, debido al peso de las fuentes hidroeléctricas dentro del sistema energético colombiano. Menores niveles de agua en embalses pueden aumentar el uso de generación térmica, cuyos costos suelen ser superiores. Estos incrementos pueden trasladarse después hacia la producción, el transporte, la refrigeración y la distribución de alimentos.
Visión Davivienda
La recuperación agrícola tampoco sería inmediata después de una sequía prolongada, especialmente cuando los ciclos de siembra y cosecha quedan interrumpidos. Visión Davivienda proyecta que la inflación de alimentos podría terminar 2027 en 7,92%, frente al 5,28% estimado bajo estabilidad climática. Esa diferencia equivale a 264 puntos básicos y muestra la persistencia potencial del choque sobre la canasta de consumo.
Durante junio de 2026, el Índice de Precios al Consumidor registró una variación mensual de 0,39%, por encima del 0,34% esperado. La inflación anual llegó a 6,14%, después de ubicarse en 5,84% durante mayo, según los datos incluidos en el análisis.
La inflación anual de los alimentos llegó a 6,83% en junio, después de ubicarse en 6,05% durante mayo. La inflación sin alimentos también aumentó desde 5,79% hasta 5,98%, mientras las tarifas reguladas completaron cuatro meses consecutivos de incrementos.
Alojamiento y servicios públicos, alimentos y bebidas no alcohólicas, restaurantes y hoteles explicaron buena parte del aumento mensual. Papas, cebolla, alquileres y comidas fuera del hogar estuvieron entre los productos y servicios con mayor contribución positiva.
El Banco de la República también incorporó los efectos climáticos dentro de sus proyecciones para los precios de los alimentos. Sus estimaciones ubican esa inflación en 9% al cierre de 2026, por encima del 7,1% calculado anteriormente.